Europa está muy lejos

La competición continental deja a la Real en la valla que separa al mundo rico del pobre, fuera de la tierra prometida

Iñaki Izquierdo
IÑAKI IZQUIERDO

Europa está demasiado lejos para esta Real. El equipo blanquiazul ha visto el Viejo Continente desde la valla que separa al mundo rico del pobre. Ha visto cómo se vive al otro lado, pero al acercarse le han cerrado la puerta en las narices, en la ronda de dieciseisavos de final, tan lejos de todo que no parece casi Europa.

Un equipo correcto, bien hecho y con un físico poderoso pero nada más ha fijado sin ningún género de dudas cuál es el lugar actual de la Real en el fútbol que importa. Y es un lugar subalterno: los dieciseisavos de final de la Europa League, competición en la que solo ha ganado al Vardar de Macedonia y al Rosenborg de Noruega. Ni soñó con hacer un rasguño al Zenit de San Petersburgo y un grupo aseado y animoso como el Salzburgo le ha mandado a casa, a luchar por no complicarse la existencia y nada más.

Europa es el corazón del fútbol mundial, con una fuerza centrípeta inédita en la historia de este deporte. Todo lo engulle. En su momento hubo otros grandes centros de saber, como el fútbol rioplatense y el brasileño. Pero hoy Europa es todo. Hay que venir aquí a triunfar. Es la vara de medir, el ser o no ser. Y la Real no ha conseguido franquear la puerta, lastrada por sus limitaciones.

La principal, su superficialidad. Es un equipo que no afronta la competición en condiciones, porque en demasiados aspectos no se la toma en serio. No tiene rigor, no identifica lo importante y se pierde en lo intrascendente. No estudia las profundidades del juego y es conformista con lo que denomina su estilo, como si ganar o perder fueran asuntos menores. Como si compitiera solo, en vez de contra otros. La expulsión de Navas fue ayer su máximo exponente.

Europa no tolera esa banalidad y la castiga. Es cruel que un club con la altura de la Real se vea obligado a doblar la rodilla en Salzburgo y deba reconocer que está eliminado porque el rival ha sido mejor. Su juego desfasado, descuidado de los aspectos fundamentales como las transiciones, el repliegue defensivo, la importancia de la primera disputa tras pérdida de balón y, sobre todo, la velocidad, le impiden progresar.

Puede transitar con comodidad por el país de los ciegos (Vardar, Rosenborg, Levante...) pero cuando se acerca al fútbol de verdad se da cuenta de que es tuerta. Y se queda en la valla de Europa, mirando la tierra prometida.

Claro que todo no dejan de ser caprichos, tonterías, frivolidades insoportables. Lo único importante de la noche europea de ayer fue la tragedia de Bilbao. Un drama que apela a todos los aficionados al fútbol. No se puede aguantar algo así, ni en Europa ni en ningún lado.

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