Real Sociedad

La Real Sociedad, con la espalda descubierta

De la Bella y Navas tratan de hacerse con el balón en un ejercicio del entrenamiento de ayer en Puio en presencia de Xabi Prieto y Mikel Labaka. / LOBO ALTUNA

La Real Sociedad encaja a la contra el 40% de sus goles, de ellos varios después de jugadas de estrategia en ataque. Ante el Levante y el Zenit recibió sendos tantos tras saques de esquina y el domingo contra el Betis lo hizo después de una falta a favor en campo rival

MIGUEL GONZÁLEZSAN SEBASTIÁN.

La Real se desangra en el apartado defensivo. Acumula veinte goles encajados en los nueve partidos oficiales disputados en lo que llevamos de temporada, y eso que en dos de ellos, ante el Villarreal y el Rosenborg en Anoeta, logró mantener la portería imbatida. Eso significa que ha recibido una media de 2,85 tantos en el resto de los encuentros, una cifra demasiada elevada para cualquier conjunto que pretenda ser medianamente competitivo. En Primera División no hay nadie que lleve más goles en contra y se necesita cortar cuanto antes esta hemorragia para recuperar las buenas sensaciones.

A la hora de analizar los tantos recibidos se observa de manera preocupante que el 40% se han producido a la contra, un porcentaje muy alto que revela que los desdoblamientos y las vigilancias en la fase ofensiva no son las correctas, porque las pérdidas de balón están saliendo demasiado caras. Otro 40% han llegado con el equipo colocado en defensa y el 20% restante, en acciones a balón parado. Vamos a analizar todos ellos, desde su origen hasta su desenlace.

Contraataque

La ausencia de Navas, Iñigo y Yuri, tres pilares en la defensa del curso pasado, está afectando notablemente a la salida del balón desde atrás. No solo al aspecto defensivo. La Real disponía con ellos de recursos suficientes para iniciar el juego, tanto en corto como en largo, sabiendo perfectamente las zonas en las que debían arriesgar la posesión y aquellas en las que estaba prohibido hacerlo. La acumulación de partidos les permitió interiorizar los conceptos que quería Eusebio en zona de iniciación para tener un arranque de jugada más limpio.

Hasta ahora, la zaga es la línea que más movimientos ha sufrido y se ha dejado sentir en ese inicio del juego. Tres goles guardan relación con errores en la salida del balón, los dos primeros ante el Zenit y el tercero del Betis. Pardo, Aritz y Navas se la dieron a Rigoni, Paredes y Fabián, respectivamente, con el resultado de que a los pocos segundos Rulli veía su portería perforada. Aritz apenas jugó la pasada temporada, Pardo llevaba nueve meses sin ser titular en la Real y Navas actuó a pierna cambiada. Pequeños detalles que influyen en estas acciones.

Resulta significativo que otros tres tantos hayan tenido su origen en acciones de estrategia ofensivas en campo contrario. Este año la Real adelanta quince metros más arriba a los dos hombres que dejaba antes en el centro del campo para vigilar la posible contra y los rivales lo están aprovechando para machacar sus espaldas, al ampliarse considerablemente la distancia entre ellos y Rulli. Tampoco la zona de rechace anda muy acertada para frenar el contragolpe en primera instancia.

Ante el Levante, la Real buscaba el empate. Seis realistas suben a buscar el remate en un córner desde la derecha que es despejado por Raúl en semifallo. El balón le cae a Morales en su propia área pequeña, lo abre a su izquierda para Bardhi y se recorre el campo de lado a lado para que el macedonio se la devuelva al espacio. Atrás se quedan Illarramendi y De la Bella, que son desbordados por el granota. Odriozola, que estaba al rechace, llega en última instancia para hacerle penalti. El propio Morales lo transforma.

En Rusia, también con el conjunto txuri-urdin perdiendo por un gol, Prieto saca un córner rápido en corto buscando el dos contra uno con Canales. Este no da altura al centro, que es despejado por la defensa del Zenit. Atrás se han quedado Odriozola y De la Bella vigilando a Driussi y Rigoni. El balón cae a la espalda de Odriozola que no acierta a despejarlo de forma correcta. Rigoni lo recoge, habilita por la derecha la subida de Ivanovic y Kokorin marca de cabeza en el segundo palo.

El tercer tanto de esta manera fue el 3-4 del Betis el domingo. Illarramendi y Canales se aprestan a botar una falta a 35 metros de la portería de Adán. Kevin se queda a su izquierda, en una zona de escasa relevancia para las vigilancias. Despeja de cabeza Feddal, Fabián mete de primeras al espacio y Sergio León, desde campo propio, gana la carrera a los tres blanquiazules mencionados, que no le dan alcance.

Los otros dos tantos recibidos a la contra se producen contra el Real Madrid y su origen se corresponde con la cantidad de jugadores que acompañan el ataque, que no ocupan de la forma más racional el campo en la fase ofensiva. El 1-2 arranca de un centro de Odriozola que Kevin estrella en el larguero. Es curioso que el otro jugador de su banda, Januzaj, acuda a rematar al primer poste con Willian José en el punto de penalti. Es decir, no hay nadie en el flanco izquierdo para defender. Canales, el tercer hombre de la línea de ataque, el mediapunta Prieto y el volante ofensivo, Zurutuza, se quedan en la zona de rechace. Pero Casemiro despeja en largo y Mayoral e Isco entablan un mano a mano con Llorente y Aritz, con Illarramendi tratando de llegar a la ayuda. Mayoral se zafa de Llorente y el Real Madrid aprovecha para lanzar su contragolpe por el carril izquierdo txuri-urdin, que está totalmente despejado. Kevin acaba marcando en propia puerta.

El 1-3 blanco se origina en una caída de Willian José cerca del área contraria que Casemiro aprovecha para iniciar el ataque hacia Isco. Ese pase del brasileño deja desactivados en defensa a seis blanquiazules: Willian, Prieto, Januzaj, Vela, Zurutuza e Illarramendi. El Madrid ha dejado descolgados a Mayoral y Asensio con los centrales, y además tiene a Modric solo en la mediapunta. Tal es el desajuste que debe salir Odriozola a intentar tapar sin éxito al malagueño a 60 metros de su portería y en el eje central. No lo consigue y este mete el balón al espacio a la espalda de Llorente, central izquierdo. Kevin tiene la puerta abierta y por ahí se cuela en una arrancada desde su campo Bale para marcar.

Defensa posicional

Pero no todo han sido goles al contragolpe, sino que también los ha encajado con el equipo posicionado defensivamente. Los tres siguientes se han generado por la debilidad del lateral más lejano a la zona de juego. El primero, el 1-0 de Balaídos, con un centro de Pione Sisto desde la izquierda para que Wass gane la acción en el segundo palo a Kevin. Maxi fue más rápido que Navas en el área pequeña. Similar fue el 2-2 en Riazor, con un servicio desde la derecha de Juanfran en el que Adrián saltó más que Odriozola en el segundo poste. Andone gana después la partida a Aritz. Ese día, el 1-2 del Dépor se produce en un balón cruzado del central derecho Schär a la espalda de Odriozola, por donde se cuela Adrián para batir a Rulli

En este apartado se incluyen tres goles. El Levante abrió el marcador con un centro desde la derecha de Morales que definió a la perfección Chema de volea desde la frontal del área. Aritz y Llorente están fijando a dos atacantes dentro del área, pero Chema anota ante tres blanquiazules -Gorosabel, Zubeldia e Illarramendi- que están sin nadie. En esa jugada hay hasta ocho realistas -nueve contando a Rulli- dentro del área para nada.

El 0-1 ante el Valencia fue un despropósito, un ejemplo de cómo no se debe defender un saque de banda en campo contrario, con Odriozola y Aritz absolutamente basculados a banda y ningún delantero marcando en el carril exterior. Bastó que Zaza ganara por arriba el saque largo a Illarramendi para que Zubeldia tuviese que ir a la caída muy lejos de su zona. Guedes fue más rápido y arrancó solo casi desde el centro del campo para asistir a Rodrigo.

El gol de la victoria valencianista (2-3) se produjo en un saque de meta después de un disparo alto de Canales. Jaume jugó en corto con Gabriel y la Real falló en cadena. Januzaj no tapó la salida de balón, Pardo dejó descubierto el pasillo interior, y Odriozola y Aritz picaron el anzuelo ante el desmarque de apoyo de Mina, que les arrastró para vaciar el flanco derecho blanquiazul. Illarramendi, que actuaba de improvisado central izquierdo tras la expulsión de Zubeldia, se quedó enganchado. Así que Guedes rompió a placer por dentro entre los centrales y dobló el pase a Zaza cuando le salió Rulli.

Otros dos tantos caben achacarse a situaciones en las que hay desajuste defensivo en zona intermedia, en el espacio comprendido entre los centrales y los mediocentros. El 1-2 del Valencia comienza en un balón recuperado por Rodrigo a Zurutuza cerca del área ché. El repliegue es bueno e incluso Januzaj se coloca de lateral derecho para proteger la subida de Odriozola. Esta vez hay siete blanquiazules por detrás de la pelota, pero no defienden bien. Guedes, en situación de extremo derecho, hace la clásica diagonal desde fuera hacia adentro a la espalda de Zurutuza. Kevin no le sigue, Zubeldia -central más cercano- no le sale y termina metiendo el pase al espacio a la espalda de Kevin. Por ahí aparece el lateral Vidal para marcar, ya que Oyarzabal no llega a la ayuda.

El otro gol es el 0-1 del Betis del domingo pasado. Fabián se cuela en ese espacio generado detrás de los centrocampistas, a la espalda de Zurutuza, para habilitar entre Llorente y Navas el pase ganador a Sanabria. Kevin, el lateral izquierdo, es quien intenta bloquear la asistencia. La Real no tiene claro en el campo cómo maniobrar en esas situaciones defensivas.

Balón parado

Finalmente, el conjunto de Eusebio ha recibido cuatro goles en acciones de estrategia. El primero fue en Balaídos ante el Celta, cuando en un córner Cabral gana el salto inicial a Navas para que Maxi rebañe en el segundo poste frente a Illarramendi. El domingo pasado Feddal también cabeceó a placer un saque de esquina después de ganar la acción a Llorente. El 0-1 del Real Madrid llegó asimismo desde la esquina, aunque aquella vez hubo un primer despeje antes de que Sergio Ramos jugara de espaldas dentro del área contra Llorente para que Mayoral fusilase llegando de atrás.

El cuarto gol a balón parado es el que marcó Bardhi de falta en el 3-0 del Levante.

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