Esfuerzo sin premio

La Real encadena la tercera derrota consecutiva, en un buen partido ante un rival antagónico

Pedro Soroeta
PEDRO SOROETA

Tampoco ante el Valencia. La Real cayó de nuevo para cerrar una dura semana en la que no ha sumado puntos y ha encajado nada menos que nueve goles. Lo que al principio de la temporada fue de color de rosa ahora es tono negro. Y eso que ayer los de Eusebio, aunque fueron siempre a remolque en el marcador, completaron un buen encuentro, en el que seguramente no merecieron perder, pero en el que concedieron demasiadas ocasiones a un Valencia que, de la mano de Marcelino, no se parece en nada al de la temporada pasada.

Problemas atrás

Por lo menos a mí, me pareció un buen partido. Estoy seguro de que a los telespectadores que no son ni de la Real y del Valencia, les gustó. Vimos a dos equipos en busca de la victoria de principio a fin, aunque no es que lo hicieran por caminos distintos, sino simplemente antagónicos.

La Real, en su línea, jugó desde el control, desde el balón, con posesiones largas, con ataques estáticos y buscando aprovechar, como en el empate a uno, las jugadas de estrategia. El Valencia se dedicó a otra cosa. No le importó no tener el balón. Es más. Prefería no tenerlo, jugar agazapado para, en el momento en el que lo recuperaba, salir a la contra aprovechando los espacios que el equipo de Eusebio deja en muchas ocasiones. Y así hizo mucho daño a la zaga realista, muchísimo daño hasta el punto de marcar tres goles y tener alguna oportunidad más bastante clara. Ahí la Real tiene problemas.

No voy a decir aquello de que los rivales ya conocen cómo juega la Real, porque todos los equipos saben cómo juegan todos, pero es evidente que el once de Eusebio tiene un problema a la hora de correr hacia atrás. No hay más que ver el número de goles encajados en estos seis partidos que llevamos. A veces los espacios a la espalda de los defensas son muy grandes y los rivales rápidos tienen por dónde hacer daño a la escuadra blanquiazul. Pero el sistema es el sistema y eso ya sabemos que con Eusebio es intocable.

Si después de las tres primeras jornadas ligueras nos frotábamos las manos, ahora, después de tres derrotas seguidas en apenas una semana, no vamos a poner en tela de juicio, ni mucho menos, la forma de jugar del equipo txuri-urdin.

Esto sigue

Y, además, no hay tiempo, porque esto sigue, los partidos se acumulan y lo que es evidente es que a nuestra Real le falta algo para competir con todos y contra todos cuando afronta un tramo de la temporada como este, seguramente el más duro de todo el calendario.

Ahora toca cambiar la mentalidad, recuperarse del mazazo que han supuesto las tres derrotas en una semana y viajar a Rusia con plena confianza, sin pensar en que dos días después –vaya canallada de horarios está padeciendo la Real– llegará el Betis a Anoeta (el domingo, a las 12.00 horas). Bueno sería que se termine la especie de maldición que pesa sobre los centrales blanquiazules, y que pronto estén todos en condiciones, porque efectivamente, como se preveía, Eusebio necesita a todos sus hombres.

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