S.D.Eibar-Real Sociedad

Cuando ser del otro equipo no es un problema

Cuando ser del otro equipo no es un problema
José Maria Lopez

Las aficiones del Eibar y la Real comparten las horas previas al derbi en un ambiente de hermandad

BORJA OLAZABAL

Doce del mediodía en la plaza Unzaga. Seis horas antes del comienzo del partido entre el Eibar y la Real Sociedad, el derbi ya había empezado. El balón, ya estaba rodando. Los arcos del Ayuntamiento han hecho de improvisada portería. Bajo palos, un chavalín con la camiseta armera. En el terreno de juego, otros dos pequeños futbolistas. Uno de azulgrana y otro de txuri-urdin. No había tregua. El campo no tenía límites. Todo valía. Correr, regatear, chutar y ¡GOL! El primero del día.

La bisoñez de los más pequeños ha estado acompañada con las tertulias de los aficionados más experimentados. Los bancos han hecho de cátedra. En boca, el derbi de la tarde y lo acontecido la noche anterior, aquellos goles de Luis Suárez y Messi en el Sánchez Pizjuán que ponen en peligro el récord de imbatibilidad realista.

La opinión era generalizada. «Hoy la Real Sociedad vendrá con más ganas de lo normal. Los cambios de entrenador siempre tienen efecto en los jugadores. Además, estarán rabiosos con el partido del Barça, que les va a romper el récord...». Y de ahí, a los fichajes. «Es que si tuviéramos a Messi en el Eibar, estaríamos peleando por la liga...». Sí, huele a partido en las calles eibartarras desde la denominada hora del vermut.

Además de beber, también tocaba comer. Ha sido día de reuniones en sociedades, pero también de pintxos. Calamares, tortillas de jamón y queso o tortilla de espinacas y chorizo. Mientras tanto, los clásicos piques entre amigos.

En los últimos meses se ha hablado mucho de ultras, de peleas y de mala educación en el mundo del fútbol. Afortunadamente, aquí somos diferentes. Realistas y armeros han compartido bares sin problemas y tampoco ha sido difícil encontrar cuadrillas y familias de bandos encontrados pero sonrisas permanentes. «No me pongas la bufanda de la Real que me va a dar urticaria». Risas y amistosos empujones. «Anda calla, que vosotros sois de Segunda B». «¡Aupa Eibar!». «¡Aupa Real!».

En algunos las cervezas han empezado a hacer su efecto y los vaciles han ido a más, pero también se han dado imágenes de lo más entrañables. Como la de la abuela del Eibar sujetando en su regazo a su recién nacido nieto, al que sus padres le habían colocado una camiseta de la Real Sociedad.

O cuadros clásicos, como el de la pareja enfrentada por unos colores. Ella del conjunto donostiarra y él del eibartarra. Nada que no solucione un cariñoso beso.

Y hasta círculos difíciles de cuadrar. Como el de Ander. Eibarrés de nacimiento, afincado en Irun, socio de la Real Sociedad y también aficionado del Eibar. «Siempre quiero que ganen la Real y el Eibar, pero si hoy tengo que elegir, creo que elijo que gane el Eibar porque está luchando por Europa. La Real solo tiene que salvarse y seguro que lo va a conseguir antes o más tarde».

El día de Imanol

Ha sido un día de derbi en Ipurua. Ha sido el gran acontecimiento, pero tiene escondido un capítulo a parte. Un ‘spin-off’, como se dice hoy en día. Uno de los grandes protagonistas, el que se va a llevar buena parte de las miradas, es Imanol Alguacil, al que le toca debutar en el banquillo de la Real Sociedad.

Un momento importante para él, y su pueblo no le va a dejar solo. No han tardado en verse por Eibar banderas amarillas de Orio. Una de ellas la ha portado Ibon Huegun, el presidente del club de remo oriotarra, que ha ido vestido con camiseta realista azul noventera y con el nombre de Imanol a la espalda. «Esta camiseta me la regaló Imanol. Somos del pueblo, muy amigos, y queríamos venir a su debut a animarle. Además, jugamos juntos a fútbol en el Orioko».

Derbi guipuzcoano en Ipurua. Y también en las calles de Eibar. Como siempre, muy buen rollo. Así, sí.

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