Real Sociedad

Entrenamientos más largos, intensos y nuevos ejercicios en la Real Sociedad

En apenas unos días, Imanol Alguacil ya ha marcado diferencias respecto a los métodos de Eusebio Sacristán en la Real Sociedad

AXEL GUERRA SAN SEBASTIÁN.

«No siempre llevo un látigo en la mano. Tengo claro que no puedo cambiar mi forma de ser y estoy convencido de que no habrá problema por mi parte ni por los jugadores. Ellos deben aceptar el reto y las pautas que habrá en Zubieta». Son palabras de Imanol en su presentación como entrenador de la Real Sociedad, anticipo de su forma de ser y de cómo lleva a sus equipos, como se ha podido comprobar en sus primeros entrenamientos.

La voz cantante

Imanol es el máximo responsable del cuerpo técnico y como cabeza del mismo le gusta llevar el mando en los entrenamientos. Cada jornada arranca con una charla a los jugadores sobre el césped de Zubieta, mientras Eusebio tenía por norma delegar en sus colaboradores, en Juan Carlos Andrés y Gerardo Izaguirre, la organización y la explicación de los ejercicios que los futbolistas debían hacer.

Minucioso en el detalle

Los primeros minutos, los dedicados a los ejercicios de calentamiento, los dirige Izaguirre mientras Imanol repasa minuciosamente sus anotaciones en las que tiene desgranado el entrenamiento. Él se encarga de medir la distancia entre conos que marcan el espacio en el que se realizará el siguiente ejercicio o la ubicación de las porterías del próximo partidillo. Eusebio prefería alejarse y observar las evoluciones de sus jugadores desde un segundo plano.

Intensidad y exigencia

Quienes conocen bien a Imanol explican que se trata de una persona afable que se transforma cuando se enfunda el chandal para dirigir un entrenamiento. Enérgico, sus gritos retumban en Zubieta. A diferencia de su antecesor, que interrumpía los ejercicios para dar instrucciones concretas, Imanol no para un segundo de dar indicaciones: '¡No quiero a nadie mirando, cinco pases y a correr!', '¡Dad todos los pases bien!, ¡No se puede ir andando, quiero intensidad para pasar de un ejercicio a otro!

Pasión

Si a Eusebio le gustaba hablar de «confianza y convencimiento» en una propuesta futbolística, Imanol pide a los futbolistas jugar con la misma pasión que él vive el fútbol. Ya lo advirtió en su presentación. «Deben ser capaces de competir en todos los partidos, de dejarse la piel por un escudo que yo siento, y mucho. Quiero que lo sientan así cada vez que salten al campo. Si lo logramos, estaremos cerca de competir con cualquier equipo».

Romper la rutina

La llegada de Imanol a la Real Sociedad ha supuesto un soplo de aire fresco en lo que a la organización de los entrenamientos se refiere. Ha planteado jornadas de larga duración -todas por encima de la hora y media en el césped-, con variedad de ejercicios y situaciones novedosas para los futbolistas. Aquellos que acudían regularmente a los pocos entrenamientos que Eusebio organizaba a puerta abierta- las sesiones postpartido o la primera de la semana-, podían predecir con un corto margen de error las tareas que iban a realizar los jugadores. Eusebio no encontró la forma de evolucionar el juego del equipo y tampoco las rutinas del trabajo diario.

Construir un equipo sólido

Imanol se marca el objetivo de «sacar todo de mí mismo y todo el potencial de los jugadores, que creo que es mucho, y tirar para adelante». Para ello deberá cambiar la imagen de equipo frágil -es el cuarto equipo más goleado de la Liga con 52 tantos en contra- que ha transmitido hasta el momento la Real Sociedad. El Sanse, que está metido en puestos de playoff a Segunda, tiene su sello y es una buena guía para conocer las líneas maestras de su propuesta.

Presión y verticalidad

Una de sus señas de identidad es la presión asfixiante con la que intenta someter a sus rivales, aunque puede variar sus registros para defender más cerca de su área cuando el partido lo exige. En su primeros días, Imanol ha incidido en ejercicios para que el equipo sea más vertical y contundente en las dos áreas. También ha prestado especial atención a los movimientos defensivos del equipo y, sobre todo, de los laterales. Les pide presionar el primer control del extremo y cuando el balón cambiaba de orientación recuperar con rapidez su sitio en la formación de cuatro. No quiere que nadie se relaje y constantemente pide a todo el equipo implicación defensiva.

Reconocimiento del esfuerzo

Si los entrenamientos comienzan con una charla en la que los jugadores rodean al técnico, al acabar es él el que saluda y felicita con un apretón de mano a cada uno. Mientras los futbolistas se retiran, tranquilo y relajado Imanol se suma a sus ayudantes para recoger todo el material.

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