Real Sociedad

El perfil de entrenador que busca la Real Sociedad

Los blanquiazules se dieron un baño de multitudes en Zubieta en la última sesión abierta de la semana./Arizmendi
Los blanquiazules se dieron un baño de multitudes en Zubieta en la última sesión abierta de la semana. / Arizmendi

La primera misión de Olabe es fichar a un técnico que explote todas las posibilidades de la plantilla | La mitad del plantel no supera los 25 años y uno de los requisitos que se buscan es que trabaje en el proceso de formación de los más jóvenes

Miguel González
MIGUEL GONZÁLEZ

Roberto Olabe se puso ayer a trabajar al frente de Zubieta como nuevo director general de fútbol para modelar el nuevo proyecto deportivo. Su primera decisión será la contratación del entrenador que dirigirá los destinos de la Real Sociedad la próxima temporada, una vez que entre la comparecencia de Aperribay de hace dos semanas y la del martes del propio Olabe la opción de Imanol ha quedado descartada, por mucho que gane todos los partidos hasta final de Liga.

El presidente de la Real Sociedad avanzó entonces que el oriotarra regresaría la próxima campaña al Sanse. Alabó su «energía, vitalidad y conocimientos del juego» para tratar de remontar el vuelo de un equipo que venía cuesta abajo.

Olabe fue en una línea parecida cuando en su presentación se le preguntó por Imanol, al que situó en el cargo que había venido desempeñando hasta hace dos semanas. Su reflexión no dejó lugar a las dudas, al alabar su trabajo al frente del filial de la Real Sociedad en los últimos años. «Ha crecido muchísimo y está ayudando al club dentro del proceso de desarrollo de los jugadores en la transición al primer equipo, un punto crucial».

En la década pasada fichó a Denoueix y Amorrortu por su experiencia en el trabajo con los jóvenes

Es más, dio a entender que la decisión de ponerle ahora al frente del primer equipo de la Real Sociedad podía representar un contratiempo en la labor de crecimiento de los futbolistas de la cantera en ese acercamiento a Primera. «Muchas veces los clubes tomamos decisiones y rompemos procesos por la eventualidad, por la necesidad, por las prisas... Y esos procesos que rompemos son más importantes que esa decisión que tomamos. Soy defensor de los especialistas, de esas personas que participan en los procesos de desarrollo de los chicos. Imanol es un gran especialista en el proceso de transición en ese paso del filial al primer equipo».

No obstante, con estas últimas reflexiones públicas de Aperribay y Olabe sobre el futuro que ansían para la entidad y la lectura que nos deja lo sucedido en el pasado, se puede establecer un perfil del entrenador que busca la Real Sociedad, al que solo falta por poner el nombre.

Identificado con la cantera. La primera característica que debe cumplir el nuevo inquilino del banquillo txuri-urdin es respaldar la política de cantera que mantiene el club en los últimos años, algo que no es fácil de conseguir. En el contexto actual del fútbol, con la avalancha de millones procedente de las televisiones, es más fácil hacer un equipo competitivo acudiendo al mercado y fichando a jugadores de rendimiento inmediato -como ha podido pasar con Héctor Moreno y Moyá- que esperando a que los jóvenes se vayan haciendo a la máxima categoría. Pero eso es pan para hoy y hambre para mañana en un club como la Real Sociedad y, por otro lado, no son muchos los entrenadores que estén dispuestos a poner en juego su prestigio para competir a corto plazo en una situación de desigualdad con muchos de sus rivales.

En el último decenio han sido 27 los jugadores que han debutado en Primera procedentes de los equipos inferiores, varios de los cuales se han hecho un hueco en la elite como Griezmann, Illarramendi, Iñigo, Pardo, Zaldua, Aritz, Oyarzabal, Odriozola y Zubeldia. Ello ha requerido de decisiones difíciles en su momento para abrirles paso al primer equipo, pero el tiempo ha demostrado que la mayoría de ellas se han revelado acertadas.

Olabe habló de traer a alguien identificado con «la filosofía, el proyecto y el jugador que tenemos»

Las llegadas de Montanier y de Eusebio, y la apuesta por Arrasate como sustituto del francés, estuvieron motivadas en gran medida por el compromiso que tenían con los jóvenes. El primero hizo titulares a Iñigo e Illarramendi y dio la alternativa a Rubén Pardo, el vallisoletano consolidó en tres años a Oyarzabal, Odriozola y Zubeldia, mientras que con Arrasate debutaron Zaldua, Gaztañaga, Sangalli y Hervías. Ahora, una de las cualidades que debe tener el nuevo entrenador de la Real Sociedad será esa complicidad con la cantera.

Ganas de crecer. Olabe fue muy claro cuando se le preguntó el lunes por el futuro técnico y apuntó que debe ser alguien que tenga «ganas de crecer con nosotros». El vitoriano hizo esta declaración en un contexto más amplio en el que afirmó que lo primero que va a hacer antes de tomar una decisión sobre el candidato idóneo es «estudiar el organigrama actual y las personas que están trabajando con nosotros. El club tiene la responsabilidad de saber qué es lo que queremos hacer. La elección del entrenador de la Real Sociedad no debe estar solo basada en el responsable del fútbol, sino en la filosofía, el proyecto y qué tipo de jugador tenemos. Buscamos alguien que quiera viajar en este proceso de reconstrucción y quiera crecer con nosotros».

Cuando llegaron Montanier, Arrasate y Eusebio su experiencia en los banquillos de elite era reducida. La del galo se reducía al modesto Boulogne y al Valenciennes, el de Berriatua solo había entrenado a los juveniles de la Real Sociedad y Eusebio se estrenó en Anoeta como técnico de Primera. Sin embargo, los tres cumplieron sobradamente con los retos que les fueron encomendados y llevaron a la Real a Europa, aunque su salida no fuera la más deseada.

Montanier convenció a los suyos de que podían jugar de una manera descarada y ofensiva, lo que les llevó a la previa de Champions. Arrasate dio continuidad en la 13/14 al buen trabajo del curso anterior imprimiendo un estilo más práctico y directo que le llevó a la fase de grupos de la Champions, a las semifinales de Copa y a repetir billete continental. Eusebio alcanzó la sexta posición el año pasado que le dio el pasaporte directo para la Europa League. Tres apuestas por entrenadores con ganas de crecer que salieron bien y que invitan a pensar en que el próximo inquilino será también un hombre de perfil similar.

Aperribay dijo hace dos semanas que «si el nuevo director deportivo es alguien experimentado, el entrenador puede tener menor experiencia». Y se entiende que Olabe tiene una dilatada trayectoria a sus espaldas, por lo que la apuesta por un técnico joven gana enteros.

Trabajo metódico. Aperribay habló de impulsar el proceso de formación de los jóvenes en el primer equipo, lo que implica cambios en los procesos de trabajo y en los métodos de entrenamiento, de recuperación, de exigencia... No es lo mismo entrenar a un plantilla con una media de edad alta que a una como la Real Sociedad en la que doce jugadores no superan los 25 años y muchos de ellos no son indiscutibles cada jornada.

Pero no solo se refiere a los canteranos, sino a futbolistas jóvenes que llegan de fuera como Juanmi, Llorente y Januzaj, que deben seguir creciendo porque aún no han llegado a su periodo de máximo rendimiento. Esta particularidad de la Real Sociedad requiere de un entrenamiento diferente al del resto de los equipos de Primera que no deje de lado la progresión de los que no juegan tanto. Se busca, por tanto, un entrenador que también posea un método racional y organizado.

Como referencia hay que recordar que Olabe fichó para el banquillo en su etapa como director deportivo a Denoueix (2002) y a Amorrortu (2004), dos especialistas en el trabajo con el fútbol base que reunían los requisitos que ahora está buscando, aunque era una época diferente.

Más

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos