El enigma de la Real Sociedad

Pedro Soroeta
PEDRO SOROETA

La Real Sociedad se acerca al fin de año con más dudas de las previstas. A un espectacular comienzo de temporada le siguió un bache de resultados, una tercera parte irregular pero con puntos y una última, en la que estamos, en la que se ha llevado disgusto tras disgusto. Si repasamos los resultados desde el último parón, el de noviembre, nos encontramos con solo un triunfo, contra el Eibar en Anoeta, dos empates, en Girona y contra el Las Palmas y dos derrotas, en Getafe y en el Wanda. Es decir, que viene de sumar solo cinco de los últimos quince puntos en juego.

Me centro en la Liga, porque la Copa ya no existe y en Europa es evidente que, hasta la fecha, el rendimiento ha sido bueno. En la Liga, el pan y mantequilla de cada temporada que diría aquel, es muy difíci llegar a conclusiones claras sobre el papel de nuestro equipo. La irregularidad es enorme, no solo de un partido a otro, sino muchas veces en un mismo partido. El juego es desigual, con momentos muy buenos, otros no tanto y algunos malos.

Hay muchos aspectos del juego que no son fáciles de desentrañar, me imagino que ni para el propio Eusebio. El gran enigma, sin embargo, es saber cuál es el motivo que lleva al once blanquiazul a jugar mucho peor cuando va por delante en el marcador, cuando debería ser exactamente lo contrario. Ha sucedido una y otra vez en el último mes de competición y no se pone remedio.

Si repasamos los partidos jugados desde el último parón, vemos que en todos, absolutamente todos, la Real se ha puesto por delante, ha tomado la iniciativa en el marcador, lo que tiene enorme mérito. Sin embargo, solo ha sido capaz de ganar uno, el del Eibar en Anoeta. Fuera fue ganando en Getafe, Girona y Wanda Metropolitano, pero solo fue capaz de sumar un punto. En casa ganó al Eibar y empató contra el Las Palmas, remontando en este caso el gol inicial canario. Pero terminó empatando.

La dinámica en siempre la misma. La Real empieza bien, domina el partido, controla el juego a través del balón, marca y entonces empieza a jugar mal, pierde el control y termina encajando un gol, como en el caso de Girona, o dos como frente al Getafe y el Atlético de Madrid. Y lo más llamativo es que muchas veces, cuando le empatan, se rehace y vuelve a controlar el juego, como sucedió en Getafe por ejemplo.

Me imagino que Eusebio y su cuadro técnico lo habrán analizado, porque un mal de este tipo puede arruinar, y de hecho lo está haciendo, todo el buen trabajo que se hace en otras fases de los partidos. Pero las soluciones no llegan. Seguramente será el blanquiazul el único equipo de la competición que juega peor cuando toma la delantera en el marcador y es algo que los rivales lo saben y por eso parece que no les preocupa ponerse por detrás, como si supieran que más tarde o más temprano van a terminar marcando.

Otro aspecto que debería examinar Eusebio es qué pasa con los cambios o los no cambios que hace durante los encuentros, porque últimamente y a pesar de que se ha hecho que la plantilla es excepcional y está llamada a hacer grandes cosas, los cambios, o no cambios como en el Wanda, no hacen sino empeorar el juego. Ya les dije antes de que empezara la temporada que la plantilla está muy bien cubierta en la portería, en la defensa y especialmente en ataque, pero no tanto en el centro del campo, en donde ahora mismo y a la espera de que se recupere Guridi, el único que puede entrar junto a los insustituibles Illarra, Prieto y Zuru, es Igor Zubeldia. Eusebio no cuenta con Pardo y Canales, a pesar de tener oportunidades, no termina de dar ese paso definitivo para demostrar que tiene un hueco en el once. Quizá por todo ello el técnico se ve abocado a contar siempre o casi siempre con el trío Illarra-Prieto-Zuru. Así, hemos visto como Prieto incluso tuvo que jugar de salida los dos partidos de Copa frente al Lleida, Zuru tuvo que salir en Anoeta ante los catalanes y si Ilarra no lo hizo fue porque estaba desconvocado.

Sí, sigo creyendo que la Real necesita más recambios en el centro del campo, aunque también es cierto que la parte más densa de partidos del calendario ya ha pasado, sobre todo por la eliminación injustificable frente al Lleida, partido en el que no solo se adelantó la Real, sino que al descanso tenía un parcial favorable de 3-0...

Eusebio tiene, por tanto, mucho trabajo por delante porque, ojo, la Copa se fue, pero el caballo de la Liga también se está marchando. Diez puntos, solo diez puntos ha sumado la Real en los últimos once partidos de Liga. El dato es tan contundente como desolador, porque la media de menos de un punto por encuentro es catastrófica. Un día por una cosa, otro día por otra, los puntos se van y se van, se pierden oportunidades de oro por la falta de solidez y los equipos de arriba cada vez están más lejos.

Cuatro partidos, cuatro, tienen los blanquiazules hasta fin de año para confirmar a qué aspiran. En Europa jugarán ante el Zenit en Anoeta sin ninguna presión, ya que necesitan los tres puntos para ser primeros y encarar los dieciseisavos en mejor posición. Y en la Liga jugarán ante Málaga y Sevilla en Anoeta y en San Mamés entre los dos anteriores. Ganar de forma continuada se antoja indispensable para estar por lo menos cerca de los puestos europeos. Pero para ello Eusebio deberá resolver el enigma que castiga al su equipo jornada tras jornada. La Real hace lo más complicado y cuando tiene todo a favor, se derrumba. Hay que solucionarlo ya.

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