La enésima decepción

Un equipo plano, lento, sin profundidad y previsible suma otra derrota merecida

Pedro Soroeta
PEDRO SOROETA

Nueva decepción de la Real lejos de Anoeta y ya van unas cuantas, demasiadas para un equipo que aspiraba a luchar por Europa. Matinal desesperante de un equipo plano, lento y previsible que empieza todas las jugadas con pases hacia atrás, juega a paso de burra y ni siquiera cree en la victoria cuando, como ayer, el gentil equipo de casa le regala un gol. Nuevo fiasco, pero solo para los que confiaban en esta Real de Eusebio en la recta final de la temporada. Para los que despedimos la campaña tras el fiasco de Salzburgo, pocas novedades. O ninguna. Cualquier escenario es el ideal para tirar los partidos. Porque eso hizo ayer el once realista, perder un encuentro que se le puso de cara sin ningún mérito. Pero el resultado final no fue una sorpresa. Todo lo contrario. La derrota se veía venir. Mala primera mitad. Pésimo arranque tras el descanso y juego alocado en los últimos minutos, cuando se trataba, como tantas veces, de recuperar lo que se había perdido durante ochenta minutos.

Nada de nada

De verdad. Es muy difícil saber qué pasa por la cabeza de un entrenador que está viendo cómo naufraga su equipo, su planteamiento, y no hace absolutamente nada para evitarlo. Ayer la Real se fue al descanso ganando gracias a un error grosero de la defensa local, que aprovechó muy bien Willian, que como sigamos así no sé cuánto tiempo nos va a durar. La primera mitad había sido mala, muy mala, sin juego, sin ocasiones, sin velocidad, sin profundidad, sin contundencia..., pero la Real iba ganando. Quien más, quien menos, podía pensar que el 0-1 en los últimos minutos de esa primera mitad podía servir para cambiar las cosas, porque visto lo visto, Eusebio tenía muchas opciones. El técnico, sin embargo, optó porque su equipo siguiera igual. Igual de mal quiero decir. Es posible que esperara que el Espanyol le regalara otro gol, pero lo cierto es que la Real de la segunda parte fue todavía peor. Y claro, lo que no puede ser, no puede ser. El Espanyol empató enseguida y luego aprovechó ¡un ataque de la Real! para adelantarse en el marcador, en un resultado que se quedó muy corto para la superioridad que tuvo durante todo el encuentro.

Mientras tanto, sin noticias de la Real en Cornellá. Sin noticias del equipo y sin noticias de algunos jugadores de los que sabemos su valía, pero que ahora ya parecen hasta vulgares. Si la semana pasada les hablé de una mejoría individual y colectiva, ahora les tengo que decir que el equipo dio otro gran paso hacia atrás para quedarse sin ninguna aspiración hasta mayo. El que piense que hay opciones de llegar a la séptima plaza que levante la mano. Después de sumar cuatro puntos en dos partidos había una pequeña esperanza. Ahora, con una victoria en los últimos cuatro, ya no hay ninguna, sobre todo por la imagen del equipo. Ya les dije que, viendo lo que veía, me parecía casi imposible que la Real ganara solo cinco de los catorce últimos partidos. De momento llevamos uno de cuatro. Una pena. Una lástima. Una decepción. Pero, guste o no guste, es lo que hay.

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