Real Sociedad

Un empate que sabe a muy poco

La Real contó en Girona con el respaldo de decenas de seguidores que se dejaron ver con sus banderas./ALTERPHOTO
La Real contó en Girona con el respaldo de decenas de seguidores que se dejaron ver con sus banderas. / ALTERPHOTO

La Real, por juego y ocasiones, debió ganar al Girona, pero deberá hacer bueno el punto ante Las Palmas

PEDRO SOROETA

Reconozco que antes del partido, con los precedentes que tenía la Real ante los recién ascendidos y tal y como estaba el Girona, el empate no me parecía tan malo. Sin embargo, visto el partido, creo que la Real se dejó ayer dos puntos. Fue mejor que su rival. Controló más y mejor el juego. Tuvo más ocasiones..., pero de nuevo le castigó su mal comienzo en la segunda parte. Por eso el punto es poco bagaje.

Esta semana hemos oído a los realistas repetir que el equipo necesita creérselo más, que tiene que dar un paso adelante para matar los partidos que, como el de ayer, se ponen cuesta abajo. Pero no lo vimos en el campo. No sé exactamente cuál es la razón, pero el blanquiazul es el único equipo que juega peor cuando se pone por delante en el marcador. Eso sí lo vimos en Getafe y lo volvimos a ver ayer. El gol del Girona, a pesar de que no estaba creando peligro, se veía venir. Y llegó.

Con el 0-1 no hubo ni paso al frente ni nada parecido y creo, además, que el primer cambio llegó tarde, no porque Zurutuza fuera el culpable del mal juego, entonces, de los de Eusebio, porque no es así, sino porque la Real llevaba unos minutos viéndolas venir. Y cuando esto sucede al final lo que llega es el gol del contrario.

LO MEJOR: El gol de Willian, en una gran acción personal, tras un fenomenal pase de Oyarzabal

Luego, a los blanquiazules les faltó contundencia arriba. Tuvieron más y mejores ocasiones, pero unas veces erraron en la definición, como en la de Januzaj, y en otras, lo que es más desesperante, dejaron pasar las oportunidades por intentar recortar y recortar a los defensas, cuando la opción del remate de primeras era clara. Le pasó a Oyarzabal y le pasó a Willian.

LO PEOR: El comienzo de la segunda parte, en el que se veía venir el gol del Girona

Al final, un punto que tendrán que hacer bueno los realistas ganando al Las Palmas dentro de una semana en Anoeta, aunque antes hay que viajar a Noruega.

Sin que suene a excusa, no puedo quedarme sin hablar del nefasto arbitraje que sufrió ayer la Real, especialmente en la primera parte, en la que sin hacer un juego sobresaliente -eso sí, Willian fabricó un gol de genio- pudo dejar la contienda si no resuelta, sí muy encaminada. Más, desde luego que el 0-1 del descanso. Porque hubo dos acciones en las que el trío arbitral erró de forma monumental cuando tenía todos los datos para acertar. Me refiero al fuera de juego de Odriozola, en el minuto 16, cuando el lateral se dirigía al área solo para dar el pase de la muerte. El línea, que tenía la mejor visión de todo el campo, levantó de forma incomprensible la bandera, cuando era evidente que no existía fuera de juego. Y lo tenía que ver...

EL DATO: Hubo penalti a Llorente, mano en el gol local y ni siquiera falta en la tarjeta al central realista

Y me refiero también al claro penalti que le hacen a Llorente delante de las narices del árbitro en un saque de esquina. Lo vio también, pero dejó seguir el juego... Y eso hizo durante muchos minutos a pesar de las contínuas faltas premeditadas del Girona cuando la Real intentaba salir al ataque. El colmo fue que mostrara la primera amarilla a Llorente en un acción en la que no hubo ni falta, cuando el Girona había cometido once y la Real solo dos... Y ya el colmo fue la jugada del gol local, precedida de una mano... Lo dicho, sin que suene a excusas, lamentable lo del trío arbitral.

LA CLAVE DEL PARTIDO: La Real dejó pasar sus ocasiones por recortar y recortar a la defensa en vez de rematar a gol

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