Real Sociedad

Anoeta-Vela, comunión total

Vela es manteado por sus compañeros al término del partido./ARIZMENDI
Vela es manteado por sus compañeros al término del partido. / ARIZMENDI

La afición muestra su cariño antes y durante el partido al delantero mexicano en su último partido con la Real Sociedad y estalla de júbilo con su gol

El Diario Vasco
EL DIARIO VASCO

La afición de la Real Sociedad rindió anoche en Anoeta un caluroso homenaje a Carlos Vela, uno de los jugadores más importantes del equipo txuri-urdin desde que llegó a Gipuzkoa hace seis años y medio y que ayer disputaba su último encuentro como blanquiazul antes de iniciar una nueva aventura en la Major Soccer League (MSL) de EE UU. El delantero defenderá a partir de enero la camiseta de Los Ángeles en la liga norteamericana.

Seguro que Vela no podrá olvidar fácilmente lo vivido en la noche de ayer. Antes de que comenzase su último partido en Anoeta, el mexicano saltó al campo vestido de corto, con el 11 a la espalda, con su mujer, Saioa, y su hijo, Romeo. Acompañado de sus compañeros, vestidos con una camiseta con un dibujo del jugador mexicano, Vela recibió el aplauso de Anoeta, mientras en una grada se desplegaba una lona con sus imágenes y las palabras ‘eskerrik asko’.

Pero la cosa no terminó ahí. En el minuto 11 (número que corresponde a su dorsal), los aficionados comenzaron a corear 'Carlitos Vela, loro loro lo lo...! encendiendo las luces de sus teléfonos móviles o agitando las barras luminosas que el club había dispuesto para tal efecto. El jugador recibió el gesto con signos de alegría.

Goles dedicados, salida al campo y... ¡gol!

Sus compañeros tampoco se olvidaron de él. Iñigo Martínez y Zubeldia, autores de los dos primeros tantos realistas, corrieron hacia el banquillo nada más marcar para dedicarle sus goles.

También Eusebio tuvo un detalle para con el mexicano. Nada más marcar Zubeldia el 2-1 en el minuto 75, el entrenador txuriurdin llamó a Vela para que saltase al campo y pudiera así despedirse de la afición en el campo. El delantero mexicano sustituyó a Canales en el 77 para disputar el último cuarto de hora de partido, con lo que pudo cumplir su deseo de despedirse de la afición guipuzcoana sobre el terreno de juego.

Y la decisión del técnico vallisoletano no pudo ser más acertada. El mexicano redondeó un gran triunfo con un gol en el minuto 89. El 11 txuriurdin remató con la izquierda desde el área pequeña al centro de la portería un gran pase de Íñigo Martínez.

Gol en el último minuto y victoria. La despedida de Vela no pudo ser mejor y así lo admitió en sus declaraciones tras el partido, en las que ha mandó sendos mensajes cariñosos a la afición y a sus compañeros de equipo.

Respecto a la afición, señaló que el cariño que la parroquia le ha mostrado durante estos seis años y medio «es mutuo», y recordó que seguidores y jugadores han vivido «mil cosas juntos» y que siempre llevará a la afición realista en el corazón. Lo mismo que a sus compañeros, a quienes deseó «lo mejor» y les recordó que él «siempre va a estar ahí para lo que necesiten».

«Mejor imposible», confesó. «Ni en el mejor de mis sueños podía imaginar algo así. Me voy agradecido al club, a la afición y a los compañeros. A todo el mundo. He disfrutado cada minuto aquí», concluyó.

Trayectoria

Para Vela fue un día muy emotivo. Llegó a San Sebastián con apenas 22 años cumplidos y la idea de encontrar un sitio en el que asentarse después de haber pasado por el Arsenal, Salamanca, Osasuna y West Bromwich. Como zurdo que es, su primera ubicación fue pegado a esa banda, hasta que Montanier abrió su campo de actuación. Su cambio de posición a la derecha fue clave para que pasase de ser un jugador habilidoso en el mano a mano a convertirse en el líder del equipo en campo contrario. Por su tendencia a tirar diagonales cambiadas, hacía mucho daño al sistema defensivo del adversario.

Para los laterales zurdos suponía un quebradero de cabeza porque les atacaba el lado débil. Para los mediocentros también, porque siempre rompía la espalda del segundo. Y a los centrales les costaba salir a su encuentro porque significaba alejarse de su portería y venía en carrera. Así que en cuanto empezó a cobrar forma esa delantera formada por él, Agirretxe y Griezmann, respaldada en la zona ancha por Aranburu –después Illarramendi–, Zurutuza y Prieto, la Real tomó velocidad de crucero.

El mexicano fue parte importante de esa transformación de la Real Sociedad, responsable de que aquel equipo que aspiraba a la permanencia empezase a soñar con Europa. Su primer gol se hizo de rogar hasta la jornada catorce en el Villamarín (2-3), pero el segundo de ellos fue una chilena contra el Málaga que salvó la cabeza de Montanier (3-2). En la segunda vuelta se fue a los diez goles, marcó dos en el primer cuarto de hora en Cornellá y la Real se disparó hacia arriba. Un gol suyo en el Calderón dejó sin Champions al Atlético del recién llegado Simeone. En las 25 jornadas finales de ese ejercicio solo Real Madrid (66) y Barcelona (60) sumaron más puntos que los 38 de los realistas. Fue el anticipo del curso 12/13 que acabó con la histórica cuarta plaza de los de Montanier.

A partir de ahí, sus números se dispararon a los de un auténtico crack. En los años naturales 2012, 2013 y 2014 no es descabellado decir que fue uno de los tres mejores extranjeros de la Liga junto a Messi y Cristiano Ronaldo. En ese tiempo firmó 53 goles y dio 31 asistencias, unas cifras estratosféricas solo al alcance de unos pocos elegidos.

Lesión de menisco

Pero su estrella comenzó a apagarse en enero de 2015 con aquella lesión de menisco en la rodilla derecha en el Bernabéu. Unos meses antes se había marchado al Atlético su ‘hermanito’ Griezmann, pero seguía sosteniendo al equipo con su juego y sus goles. Marcó un hat-trick al Elche y fue elegido mejor jugador de LaLiga en noviembre de 2014. Pero después de sufrir esa lesión, de la que se recuperó en apenas dos meses, nunca volvió a ser el mismo.

Empezó a arrastrar problemas en la otra rodilla, la no operada, y tuvo que pasar hace dos veranos por una consulta privada de Estados Unidos. Aunque siguió siendo titular, sus números ya no eran los mismos. A pesar de todo la pasada temporada firmó diez dianas y cinco asistencias. Viendo que sus mejores días en la Real habían pasado y que no iba a seguir aquí al finalizar su contrato en junio de 2018, el club cerró en verano un acuerdo para su traspaso por seis millones de euros al Los Ángeles FC que compensara los catorce que pagó en su día por hacerse con sus servicios. El de anoche fue su último acto de servicio por la causa, en el que pudo recoger todo el cariño de la gente.

Su despedida

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