Derbi en Ipurua

De qué hablo cuando hablo del derbi

Juanjo Álvarez y Mikel Erentxun escenifican su amor por los colores del Eibar y la Real. «Que se vea el escudo de la Champions», bromea el cantante. /USOZ
Juanjo Álvarez y Mikel Erentxun escenifican su amor por los colores del Eibar y la Real. «Que se vea el escudo de la Champions», bromea el cantante. / USOZ

El catedrático de Derecho y el cantante desnudan sus colores futbolísticos con la simpatía que se profesan el Eibar y la Real Sociedad

OSKAR ORTIZ DE GUINEA

No se conocían personalmente, pero fue estrechar sus manos y encontrar nexos de unión. Ambos se iniciaron en el fútbol de niños, Mikel Erentxun (Caracas, 1965) arrancó en la playa de La Concha como delantero en el Lengokoak, para acabar de lateral. Juanjo Álvarez (Zumaia, 1954) lo hizo de mediapunta en el Texas, para finalizar también de lateral. «Juanjo sí jugó a fútbol, pero yo... Con 15-16 años calentaba banquillo y cogí la guitarra», señala el cantante. «Pero comenzamos arriba y acabamos en una banda, en un claro declinar del fútbol», bromea el zumaiarra, que colgó las botas tras jugar en la Real Sociedad en las categorías inferiores y pasar por Eibar -un año en Segunda B y otro en Segunda-, Real Unión, Beasain... y acabar en el equipo de la UPV del que era portero Jokin Aperribay. Ambos seguirían «jugando pachangas» porque les «encanta y relaja», pero han encontrado el antídoto en la carrera diaria, cuyos beneficios resaltan con entusiasmo. «Es lo que escribió Murakami en ‘De qué hablo cuando hablo de correr’», concuerdan. Pero hoy toca el derbi.

«El Eibar hace que te sientas orgulloso en la derrota; ¿hasta qué punto pasa eso en la Real?», indica Álvarez

Ambos estuvieron en Ipurua el 24 de agosto de 2014, cuando el Eibar se estrenó en Primera, precisamente ante la Real Sociedad. Sus recuerdos del calentamiento del partido metaforizan sus opiniones sobre la idiosincrasia de ambos clubes, que compararán más adelante. «Mientras los jugadores armeros «sudaban, los realistas se ejercitaban más relajados». A partir de esa «actitud» de unos y otros, ya tuvieron «claro» que «un equipo se iba a comer al otro», aunque solo fuera 1-0, gol de Javi Lara.

Aquel día, Álvarez comprobó que sus dos años defendiendo la camiseta armera dejaron un poso sentimental mayor que su etapa txuri-urdin. «Fui temprano al campo. Solo. Quería ver qué sensaciones me venían. Y desde el minuto uno me vi con el Eibar, aunque nunca tomaré como rival a la Real», de la que fue socio «muchos años» y le desea «que gane siempre, salvo al Eibar».

Socio realista «desde Anoeta», Erentxun se considera «enérgico» pero «nunca» ha pitado en el campo. «La bronca es un analgésico puntual, no ayuda al equipo», tercia Álvarez. Agradecen el ambiente de los derbis vascos, incluso «ante el Athletic. Puedes tener un aficionado rival al lado y desear meterles 18 goles, pero al final le das la mano», señala el cantante. «Es duro de digerir lo que pasa en un Barça-Espanyol, por ejemplo», añade el abogado.

Ven el derbi de hoy «con las tornas cambiadas», con el Eibar por delante y con aspiración europea. «Ojo si se mete en Europa -advierte el realista-, que históricamente equipos como Celta o Real el año que van a Europa, al siguiente sufren». «Bendito problema», conviene el armero, que asocia esos bajones a una cuestión «más mental que física».

«Últimamente pocas veces», responde Erentxun, que asegura que será socio txuri-urdin «de por vida»

Enfrente la Real Sociedad lleva un curso «decepcionante» con una de las «mejores plantillas de la historia», pero coinciden en que «suele haber tres equipos peores. Más difícil es estar entre los tres mejores en Segunda». Subrayan el «gran juego» que la Real de Eusebio realizó incluso al inicio del ejercicio para apagarse «desde el varapalo copero», según Erentxun, que no obstante da «valor» a la trayectoria txuri-urdin tras el ascenso.

Álvarez observa que pese a su «juego bonito», la Real Sociedad «podría estar triangulando una hora más, pero sin saber si ataca o contemporiza», lo que deriva en el Eibar, que con su espíritu aguerrido «hace que te sientas orgulloso en la derrota. ¿Hasta qué punto pasa eso en la Real?», pregunta. «Últimamente, pocas», responde Erentxun, «este año ha habido derrotas terribles».

Y aquí apelan a valores como entrega, sacrificio, lucha, humildad, unión... «A diferencia de nuestra época -recuerda Álvarez- ahora hay una gran igualdad en el fútbol. La diferencia te la da ese plus de motivación y ese emplearte a fondo cada partido que tiene el Eibar». Algo a lo que también puede «contribuir» el carácter de Mendilibar, aunque consideran que a la Real le ha ido «mejor con entrenadores de guante blanco», como últimamente Denoueix, Montanier y Eusebio, que implantaron «un juego exquisito». Sí esperan que la Real Sociedad reaccione con Imanol, de «otro corte», pero les «preocupa» la forma en la que cale en la plantilla que Aperribay le pusiera su fecha de caducidad.

La dirección deportiva

«Cada año -aporta Erentxun-, al Eibar le quitan los mejores jugadores y se rehace con poco dinero. Pero es que luego esos que se van no rinden igual en otro equipo». La reflexión les lleva a la dirección deportiva. «En Eibar, Fran Garagarza hace lo que hacía en Segunda B. Antes de fichar a alguien se informaba si es una persona complicada, si se cuida... Y como pasaba en mi época con cedidos del Athletic o Espanyol, ese fichaje podía venir endiosado pero al entrar en ese vestuario se daba cuenta de que se lo tenía que currar a diario. Ese punto de humildad no impostada acaba dando frutos».

En cambio, encienden la luz de alarma ante posibles sueños de grandeza en la Real Sociedad, sumida en una «frustración» que ha mermado la confianza necesaria para armar su estilo de juego tan expuesto. Detectan falta de «competitividad». El abogado lo equipara a las empresas guipuzcoanas. «Sabemos que en muchas cosas no pueden competir con las grandes empresas, pero encuentran su nicho de mercado y son competitivas. A la Real le falta algo de eso. No creerse un club grande sino decir ‘vamos a exportar unos genes guipuzcoanos’, lo que sí logra el Eibar». Es algo que «valora» la afición armera, que «no se ha desnaturalizado» tras el ascenso ni con la inyección de los derechos televisivos. «A ver qué rumbo toma con Olabe -agrega Erentxun-. Cuántas veces apelamos al espíritu de Atocha y los jóvenes no conocen a Satrústegui».

«La Real Socidad lo tiene todo para tener una identidad -expone Álvarez-, y un buen gestor en Jokin Aperribay. Le falta el hervor emocional, que no seamos nuevos ricos». A Erentxun le da pie para lamentar los abonos fijados para el nuevo Anoeta. «Hoy el dinero no viene del socio como antes, sino de la televisión. Yo esperaba un detalle del club con el socio que lleva años pagando 300-400 euros cada temporada». Pero no cree que muchos abonados se den de baja porque le suban la cuota. «Depende más de las satisfacciones que te dé el equipo, de que veas que se deja la vida en cada partido. Como yo, muchos socios vamos a serlo de por vida, porque sentimos estos colores, pero para llenar un campo de 40.000 cuando ahora vamos 20.000, hace falta un proyecto atractivo».

«En el fútbol -recuerda Álvarez- hay que medir mucho cada decisión porque no se gestiona solo una empresa, sino un sentimiento». Y de sentimientos es de lo que se habla cuando se habla de un derbi.

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