Real Sociedad juvenil

El Easo, campeón sin discusión tras ganar otra vez al Athletic

Los jugadores del Easo levantan la copa de campeones de Liga, ayer en Zubieta. /J.M. LÓPEZ
Los jugadores del Easo levantan la copa de campeones de Liga, ayer en Zubieta. / J.M. LÓPEZ

Al juvenil de la Real le valía el empate para ganar la Liga, pero buscó la victoria y la consiguió con un gol de Cabieces

ÁLVARO VICENTE

La Real ganó en Lezama por 2-4 en la primera vuelta y ayer remató la faena en su feudo de Zubieta al volver a imponerse en la última jornada gracias a un gol marcado por Cabieces en el minuto 30, así que el juvenil B, el Easo, puede considerarse campeón con todas las de la ley porque ha ganado los dos partidos de liga al rival que le estaba pisando los talones, el único que había podido seguir sus pasos y todavía tenía opciones de arrebatarle el título.

El equipo de Liga Nacional juvenil culminó ayer una temporada inmaculada, por eso Zubieta fue una fiesta cuando acabó el partido en torno a las ocho de la tarde. No cabía un alfiler en el campo cuatro. Muchos quisieron saltar al césped y abrazar a los jugadores y técnicos encabezados por Unai Gazpio para agradecerles que solo han perdido tres partidos en treinta jornadas y solo han encajado 22 goles. Y, además, han puesto la guinda de la mejor forma posible: ganando al Athletic, al equipo que había marcado 109 goles y al que ayer le dejaron sin ver puerta. Entre los que participaron de esta fiesta, el presidente Jokin Aperribay, el consejero Alain Oyarzun, el director de fútbol Roberto Olabe y el secretario técnico Erik Bretos. Todos se apuntaron a este nuevo éxito del fútbol base al que se suman los títulos conseguidos esta temporada en Liga Vasca cadete y el subcampeonato en División de Honor juvenil.

La Real ganó ayer porque supo qué hacer en cada momento ante un Athletic superior físicamente. Garmendia desequilibró el partido en la primera media hora en un remate de cabeza que el portero del Athletic, López, detuvo pero no pudo quedarse con el balón en sus manos y permitió que Cabieces volviera a rematar de cabeza para marcar. Hubo alguna duda de si el balón había rebasado la línea, pero el árbitro, ayudado por el asistente, dio gol.

El Athletic, con un fútbol vertical, tuvo sus opciones para empatar en la segunda parte, pero la Real se cerró bien atrás y apenas pasó apuros.

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