Real Sociedad

Una decepcionante Real Sociedad cae ante el colista Málaga

Real Sociedad-Málaga en Anoeta. /ARIZMENDI
Real Sociedad-Málaga en Anoeta. / ARIZMENDI

La Real toca fondo tras perder contra el colista en Anoeta merced a dos penaltis y su juego vuelve a ofrecer más sombras que luces

Miguel González
MIGUEL GONZÁLEZ

La Real Sociedad ha tocado fondo. Espero que sea así, porque caer más bajo es difícil. La justa derrota en casa ante un Málaga colista confirma que va cuesta abajo y sin frenos sin que nadie parezca remediarlo. Si tomásemos las doce últimas jornadas del campeonato, ocuparía puestos de descenso, ya que con diez puntos solo Athletic y Las Palmas han sumado menos. En estos tres meses únicamente ha sido capaz de ganar a Alavés y Eibar, dos conjuntos que estaban muertos cuando se enfrentó a ellos, dejándose por el camino un montón de puntos que, ateniéndonos a su plantilla, debería haber sumado. Pero no lo ha merecido, como confirmó Eusebio en sala de prensa tras el encuentro. Hay que hacer mejor las cosas.

Se sabía que en una temporada tan cargada no iba a ser sencillo compaginar dos partidos por semana. La Real Sociedad no es un equipo como el Sevilla, Valencia o Villarreal, que se nutren del mercado y estiran o reducen sus plantillas en función del número de competiciones en las que participan. Hace nueve días plantó cara a uno de los aspirantes al título como el Atlético en el Wanda con nueve chavales que procedían del Sanse en el once más Rulli y Willian José. Ya sé que eso no es un consuelo, pero sí que sirve para recordar quiénes somos y cuál es la manera en la que queremos competir en la mejor liga del mundo. Tampoco nos ha ido tan mal en los últimos años, con tres clasificaciones para Europa en cinco años y cuatro veces entre los diez primeros.

Pero a lo que iba. Teníamos asumido que la acumulación de partidos nos iba a limitar en la competición doméstica, lo que no sabíamos es que iba a ser para tanto. Porque hasta el parón de noviembre la cosa marchaba. Sin la brillantez de hace un año, los puntos caían en la Liga, en Europa la clasificación estaba encaminada y en la Copa se había ganado en Lleida. Sacar un punto en las visitas a dos recién ascendidos como el Getafe y el Girona después de ir ganando fue la primera señal de que algo no iba bien. Después, el empate en Anoeta del entonces colista Las Palmas -y gracias a que Rulli evitó la derrota- confirmó que había una causa más profunda que la falta de puntería en el remate para explicar los puntos que se estaban esfumando. Y el fiasco copero ante el Lleida confirmó que estábamos ante un crisis total de juego en la que el equipo es incapaz de reconocerse a sí mismo ni con balón ni sin él.

Lo peor de todo es que uno cree que fue la falta de actitud de aquel día la que dio el último empujón a la Real Sociedad para meterle en este agujero, porque en los tres últimos partidos se han dejado la piel en cada momento. Pero en el fútbol no basta con correr cuando quieres. Si un día no lo haces, puede que el peso de esa condena sea mayor del esperado. Y en esas andan los blanquiazules, tratando de liberarse de los grilletes que les atenazan.

0 Real Sociedad

Rulli; Odriozola, Llorente, Iñigo Martínez, De la Bella; Illarramendi, Zurutuza (Zubeldia, min. 46), Xabi Prieto; Januzaj (Juanmi, min. 64), Oyarzabal y Willian José (Bautista, min. 73)

2 Málaga

Roberto; Rosales, Luis Hernández, Baysse, Diego González; Keko (Ontiveros, min. 77), Recio, Adrián, Chory Castro; Peñaranda (En-Nesyri, min. 53), Borja Bastón (Mula, min. 85)

ÁRBITRO:
Del Cerro Grande
Goles:
0-1, min. 23, Borja Bastón de penalti. 0-2, min. 58, Chory Castro
INCIDENCIAS
18.000 espectadores en el estadio de Anoeta. Se rindió un homenaje durante el partido al aficionado de la Real Sociedad Aitor Zabaleta, asesinado en 1998, al que se recordó al cumplirse el 19 aniversario de su muerte

¡Los mismos del jueves! Después de jugar un partido tan intenso ante un exigente rival como el Zenit, el 17 del ranking UEFA, Eusebio volvió a alinear a los mismos jugadores, con la excepción de De la Bella por el lesionado Kevin. Apenas 60 horas después de concluido el anterior encuentro. Incluso fue de la partida Zurutuza, que batió el récord de figurar el viernes en el parte médico del club con una torsión de tobillo y ser titular más tarde.

El caso es que se barruntaba lo que podía pasar. Por su idea de juego, la Real quiere llevar la iniciativa en todos los partidos y eso es imposible jugando cada tres días por el esfuerzo físico y mental que requiere. Y si encima estás tocado, se convierte en un suicidio. Futbolistas como Aritz, Navas, Zubeldia o Juanmi están en condiciones de competir por la titularidad en sus posiciones. No digo ante el Málaga, pero sí en uno de estos dos últimos partidos para que el equipo hubiera dosificado mejor los esfuerzos. El caso es que no fue así y desde ese cansancio físico y mental que arrastra el cuadro txuri-urdin empezó a perder el partido.

El rival siempre marca primero. No empezó mal el partido, porque Oyarzabal tuvo una gran ocasión de cabeza en el minuto seis después de una buena jugada colectiva en la que participaron Iñigo, Willian, De la Bella y Januzaj, este con un medido centro al segundo poste. Después Iñigo cabeceó alto una falta lateral colagada por Illarramendi. Pero como ha sucedido tantas veces, la Real cometió un grave error que propició que el rival se adelantara y si, a todo lo apuntado anteriormente, le añadimos la dificultad de jugar con el marcador en contra, comprenderán que el desenlace del choque no podía ser otro.

En lo que llevamos de Liga han marcado primero en Anoeta el Real Madrid, Valencia, Betis, Espanyol, Las Palmas y Málaga. Seis de los ocho equipos que han pasado por aquí. Y así es imposible. La jugada del 0-1 es para reflexionar profundamente más allá del error de Iñigo. De la Bella recupera el balón ante Bastón y lo cede a Rulli para montar la jugada. La Real Sociedad da once pases seguidos, lo lleva hasta campo contrario a la altura de Oyarzabal, pero tras esos 40 segundos de ataque posicional la cosa acaba en penalti. Una presión adelantada del contrario terminó de provocar el fallo cuando Keko consigue que Iñigo juegue de espaldas y se meta en un lío. El riesgo tiene que ser equivalente al beneficio, pero hace tiempo que no lo es. Y eso está quemando a un equipo que no debe renunciar a su estilo pero sí debe ser consciente de la complejidad de los partidos y ser más práctico en ocasiones.

Descompensados tras pérdida. Después del 0-1 la Real evidenció los problemas de equilibrio que tiene en su juego y el riesgo que asume con el balón por su mal posicionamiento. El Málaga tuvo cuatro contragolpes para finiquitar el choque. El primero, en el minuto 26, tras un balón perdido por Odriozola al borde del área contraria. Bastón, Keko y Peñaranda se plantaron contra Álvaro, Llorente e Iñigo. Peñaranda acabó marcando pero resultó anulado por una supuesta falta suya sobre Iñigo que no pareció serlo.

Las dos siguientes contras vinieron tras saque de banda a favor. Primero Zurutuza hace un mal control y lo arregla agarrando a Keko -vio la tarjeta- cuando este y Peñaranda encaraban mano a mano a los centrales. Luego Peñaranda gana la disputa a Illarra y acaba rematando alto. Hubo otra jugada en la que el venezolano se la roba a Iñigo y decide mal en el pase a Keko en situación de 2x2 ante Llorente e Illarramendi.

Mejor al espacio que centrando. Lo curioso del partido es que queda la impresión de que a la Real Sociedad le hubiera ido bastante mejor si hubiera intentado castigar la espalda del Málaga. Porque sus mejores opciones llegaron ahí, cuando tiraron balones a la adelantada zaga malacitana. Como en ese pase de Xabi Prieto que mete antes del descanso a la espalda de Diego y que Oyarzabal no acierta a entregar a Willian. O en otro del propio capitán también a Oyarzabal que se va solo y acaba rematando arriba Illarramendi tras dejada de Willian. Incluso una tercera en la que el eibarrés remata sin fuerza a las manos de Roberto. También Iñigo puso un buen balón para el desmarque de Juanmi que este no logró pinchar.

El caso es que la Real acabó abusando de los envíos laterales al área -curiosamente cuando no estaba su mejor hombre por alto, Willian José- sin hacer nada de peligro, porque es lo que ocurre cuando la defensa contraria está posicionada dentro de su área y no la mueves. Ahora llega el derbi, quizás la mejor ocasión para revertir una situación así. Porque con todo, el gran problema de la Real lo tiene en casa, que es cuando más obligada está a proponer.

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