La Real Sociedad, adaptada a las circunstancias

Odriozola y Cote disputan un balón. /Morquecho
Odriozola y Cote disputan un balón. / Morquecho

La Real Sociedad de Imanol juega un práctico partido para mantener la portería a cero y no dar espacios al Eibar. Los realistas apostaron por un repliegue intenso en campo propio y tuvieron la mejor ocasión del partido en una contra

MIGUEL GONZÁLEZ

No le fueron muy mal las cosas a la Real Sociedad en su debut con Imanol, ya que consiguió mantener la portería a cero, algo destacable cuando estamos hablando del tercer conjunto más goleado del campeonato, y puntuó por primera vez en la máxima categoría en Ipurua después de tres visitas anteriores en las que había pinchado en hueso. No es que el partido fuera la panacea, de hecho fue bastante discreto, pero el cuadro txuri-urdin no está ahora para exquisiteces y sí para tratar de recuperar su solidez competitiva desde el orden y el trabajo. Eso es lo que aportó el técnico de Orio en su primera aparición, aunque los partidos en feudo eibarrés son diferentes a los demás por las peculiares características del campo y no se pueden extraer demasiadas conclusiones válidas para el futuro.

La mejor lectura del partido es que la Real supo adaptarse a las circunstancias y jugar en función del rival. Suena fuerte cuando estamos hablando de una Real Sociedad contra un Eibar, pero la realidad es que el Eibar va seis puntos por delante y actuaba de local, así que Imanol hizo lo que pedía la ocasión. Parapetar a los suyos en campo propio para que el Eibar no gozara de espacios libres, reforzar la defensa con la entrada de Aritz y tratar de aprovechar algún contragolpe con la velocidad de Odriozola para buscar la sorpresa arriba. Esta no se produjo porque en el minuto 58 Willian José no acertó a marcar con todo a su favor un excelente servicio del donostiarra. Quizás hubiese sido excesivo premio para lo visto sobre el campo, pero Ipurua se temió lo peor en esa acción.

0 Eibar

Dmitrovic; Rubén Peña, Ramis, Arbilla, Cote (Capa, min. 64); Diop, Jordán; Pedro León, Charles (Escalante, min. 28), Inui (Orellana, min. 77); Kike García.

0 Real Sociedad

Moyá; Odriozola, Navas, Elustondo, De la Bella; Illarra (Zubeldia, min. 88), Llorente, Zurutuza; Juanmi (Januzaj, min.71), William José (Agirretxe, min. 76), Oyarzabal.

Árbitro:
Sánchez Martínez. Amonestó por el Eibar a Diop, Ramis, Pedro León y Capa, y por la Real Sociedad a Illarramendi y Llorente.
Incidencias:
6233 espectadores en Ipurua, con gran presencia de aficionados visitantes y buen ambiente entre aficiones.

Cambio de dibujo y de estilo

Imanol varió el sistema de juego en su estreno en el banquillo, al apostar por un 1-4-2-3-1 en detrimento del 1-4-3-3 que empleaba Eusebio habitualmente. Pero lo más revolucionario no fue ese retoque en la pizarra, sino el rol diferente que dio a algunos de sus futbolistas. Aritz jugó de lateral derecho por primera vez en la temporada para tratar de reforzar el juego aéreo y fortalecer una zaga que se caracterizaba por encajar muchos goles. Su marcaje a Inui confirmó el acierto de la decisión. Odriozola se colocó de extremo derecho para tratar de aprovechar su velocidad en el mano a mano contra Cote y la vez que le ganó la espalda estuvo a punto de decidir el encuentro. Menos suerte tuvo Juanmi, que jugó de extremo izquierdo, pero tan alejado del área que parecía más un volante que un hombre para desbordar al espacio partiendo desde fuera. Con respecto a la jornada anterior contra el Getafe, entraron Aritz, Llorente y Juanmi por Héctor, Zubeldia y Canales.

Pero donde residió la mayor transformación en la Real Sociedad estuvo en su comportamiento con el balón, cuya relación no fue tan afectiva como antes, especialmente en la primera parte. Para el descanso el Eibar había tenido el 57% el balón, había dado 160 pases por 119 blanquiazules y había jugado en terreno txuri-urdin, ya que los de Imanol apenas podían traspasar la línea del centro del campo más que en los saques de meta de Moyá.

Dominio armero de salida

El primer acto resultó de claro dominio local entre un equipo, el eibarrés, que jugaba de memoria y otro que quería hacerlo a algo a lo que no está acostumbrado. De esta forma, el Eibar ahogó a la Real Sociedad en su campo con una presión adelantada y los realistas se dedicaron a jugar en largo sin demasiadas referencias arriba. Aritz era el hombre al que buscaba Moyá para sujetar balón en campo rival, pero a partir de ahí no había continuidad en la jugada. Sin ninguna propuesta en la fase ofensiva, la Real se centró en hacerlo bien en la defensiva partiendo de una correcta colocación y la seguridad de Moyá en los centros laterales.

El partido se rompía por la banda derecha local, donde Peña y Pedro León se comían al triángulo formado por De la Bella, Zurutuza y Juanmi. Una cabalgada del murciano por el carril acabó siendo rematada por Cote rozando el poste. Posteriormente, Pedro León lo intentó con un disparo lejano bien intencionado y, después, una internada suya por el carril del ‘ocho’ le valió a Jordán para probar a Moyá. Incluso en una falta colgada por León, y tras fallar Zurutuza en el despeje, pudo Escalante disfrutar de un remate franco que lo bloqueó con la espalda Navas. Lo único rescatable para la Real al descanso es que había mantenido la portería a cero y eso viniendo de donde venía no era poca cosa.

Mejoría tras el descanso

En la segunda parte ofreció una mejor imagen. Tuvo más el balón, quizás también producto del cansancio por que su adversario había llevado la iniciativa, y quiso acercarse a las inmediaciones de Dmitrovic con un Odriozola que trató de estirarse por la derecha bien lanzado por Oyarzabal desde la mediapunta. Después de un centro peligroso al segundo poste que no encontró rematador, una buena jugada iniciada desde atrás por Llorente hacia Oyarzabal sirvió para que Odriozola ganara la espalda a Cote y pusiera el pase de la muerte a Willian José. El brasileño llegó en ventaja pero la mandó fuera con todo a su favor. Juanmi y el propio Willian también lo intentaron en sendos remates lejanos.

Mendilibar se dio cuenta de la jugada, quitó a Cote y mandó allí a Peña para que atara en corto a Odriozola. Le salió bien porque a partir de ahí la Real no volvió a salir más al contragolpe y se dedicó a tratar de que no hubiera situaciones comprometidas sobre la meta de Moyá. Y lo consiguió salvó en dos acciones seguidas de Inui, en las que el japonés rozó el gol en apenas un minuto.

Imanol trató de dar más mordiente al contragolpe con Januzaj, pero el belga no aprovechó un contexto de partido que le era muy favorable. Así que entre un Eibar que no podía y una Real Sociedad que no quería exponerse, los minutos finales transcurrieron sin mayor historia.

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