Real Sociedad

La Real Sociedad es el cuarto peor equipo en las últimas 15 jornadas

Eusebio aparece pensativo en el entrenamiento de ayer en Zubieta mientras sus jugadores se ejercitan. Tiene motivos para estar preocupado. / LOBO ALTUNA
Eusebio aparece pensativo en el entrenamiento de ayer en Zubieta mientras sus jugadores se ejercitan. Tiene motivos para estar preocupado. / LOBO ALTUNA

Eusebio no logra que su estilo sea eficaz, reforzar el aspecto defensivo ha ido en detrimento del ataque y los suplentes parecen resignados a asumir su situación

Miguel González
MIGUEL GONZÁLEZ

La Real Sociedad atraviesa el momento más delicado de lo que se lleva de temporada. Nunca había estado tan abajo en la clasificación y lo que es más preocupante, con la dinámica que trae, nada indica que vaya a levantar pronto el vuelo. Es el cuarto peor de la Liga en las quince últimas jornadas, por delante solo del Levante, Málaga y Las Palmas; no ha ganado en las cinco últimas salidas, en las que ha firmado un bagaje de tres derrotas y dos empates; y ya ocupa la segunda mitad de la tabla. El equipo no carbura y tanto Eusebio como los jugadores concentran las críticas de los aficionados.

Nadie entiende que en un año haya cambiado tanto la historia sin elementos externos de por medio que mediatizasen los resultados. Es cierto que jugar en Europa tiene su precio en la Liga, pero esta derrota en Leganés ante un conjunto que venía de jugar el jueves en Copa ante el Villarreal ha desbordado el vaso de la paciencia. Porque por no haber, no ha habido ni lesiones de importancia en lo que llevamos de curso. ¿Entonces qué le pasa a la Real?

Últimas 15 jornadas

EquipoPuntos
1. Barcelona39
2. At. Madrid34
3. Valencia32
4. Real Madrid27
5. Villarreal25
6. Eibar24
7. Sevilla22
8. Espanyol22
9. Betis21
10. Getafe19
11. Girona19
12. Celta19
13. Leganés18
14. Athletic17
15. Deportivo15
16. Alavés15
17. Real Sociedad14
18. Levante13
19. Málaga11
20. Las Palmas8

Una falta de confianza evidente. Después de un arranque de temporada sobresaliente, los resultados han ido empeorando progresivamente. Y con ellos, el juego. En este orden, porque hubo momentos en los que practicaba un fútbol mejor de los puntos que sumaba, pero ahora mismo hay partidos en los que hace muy pocos merecimientos, como el del domingo.

Hay dos instantes que han sido claves en esta cuesta abajo. El primero fueron los partidos ante el Valencia (2-3) y el Betis (4-4) en Anoeta. Hasta entonces los futbolistas confiaban en su juego y tenían un equilibrio ataque-defensa que les hacía competitivos. La derrota ante el Real Madrid (1-3), por ejemplo, se produjo en un córner y dos contragolpes, pero la Real dio la cara en un partido que resultó igualado y en el que incluso disfrutó de un larguero con 1-1. Sin embargo, la debilidad defensiva mostrada ante chés y béticos les sumergió en un estado de dudas que acabó por agravarse con los tres goles del Lleida en Anoeta en la Copa. Desde entonces, el cuadro txuri-urdin lucha por ofrecer una versión más equilibrada en su juego pero no ha podido salir del túnel, porque cuando apuesta por fortalecer lo defensivo lo hace a costa de producir menos en ataque. El resultado es una alarmante falta e confianza en lo que está haciendo.

Tres partidos de cuatro sin marcar. Después del fracaso copero Eusebio ha tratado de introducir, sin éxito, alguna variante defensiva para atacar más protegido. En el Wanda jugó con cuatro centrocampistas, al dar entrada a Zubeldia junto a Illarramendi y Zurutuza en la medular, con Prieto tirado a una banda y Oyarzabal y Willian José más adelantados. Frente al Sevilla, obligado por las ausencias de sus dos laterales zurdos, jugó con tres centrales, sacando a Iñigo a la banda, apuesta a la que dio continuidad en Butarque. Y en los partidos en los que ha jugado con su once de gala, Oyarzabal ha asumido un mayor peso defensivo que le ha restado frescura para llegar al remate, dejando a Januzaj más liberado cerca de Willian.

El caso es que la Real ha reducido la sangría de tantos en contra -solo ha recibido dos en los últimos tres partidos-, pero lo ha pagado en ataque con unos números bastante peores que los del inicio de curso. La vieja teoría de la manta que decía Azkargorta: si te tapas la cabeza se te enfrían los pies y al revés. Así, no ha visto puerta en tres de los cuatro últimos partidos contra Málaga (0-2), Athletic (0-0) y Leganés (1-0)

¿3 delanteros o 5 centrocampistas? Es innegable que tiene un estilo definido de juego, y eso siempre es un buen punto de partida, pero son los jugadores los que lo determinan y hay partidos en los que parece jugar más con cinco centrocampistas que con tres delanteros como exigiría su 1-4-3-3. Muchas veces la pasada campaña le vimos actuar con Vela, Willian José y Juanmi arriba, incluso acompañados por Oyarzabal en la mediapunta, como en la visita a Villarreal, lo que le daba empaque en campo contrario. En el primer partido de esta 17/18 acabó en Balaídos jugando con un 1-4-4-2 con Vela, Willian, Agirretxe y Juanmi arriba.

Ahora, cuando junta arriba a Canales, Willian José y Oyarzabal la Real se convierte en un conjunto plano sin profundidad. No porque estos lo hagan mal individualmente, sino porque los tres son de jugar al pie y sus características no son del todo complementarias. De hecho, en partidos como el de Leganés uno se pregunta si juega con tres delanteros o cinco centrocampistas. Con Vela camino de la MLS, Agirretxe saliendo de una larga lesión y Januzaj de baja por su dolencia muscular, la ausencia de Juanmi en Butarque resulta difícil de entender. Principalmente porque posee todo aquello de lo que carece el colectivo.

Muy horizontal y poco vertical. Eusebio entendió a su llegada, con acierto, que con estos jugadores la Real debía manejarse desde el juego de posición a través del dominio del balón. Sin hombres rápidos, fuertes ni agresivos, no le iban los partidos de ida y vuelta. Debía controlar el ritmo del partido mediante la posesión. El problema es que se ha pasado de frenada y ahora mismo es un equipo horizontal y sin ritmo de circulación de balón, que lo convierten en presa fácil para aquellos rivales que aceleran el juego como lo hizo el Leganés en la segunda parte.

Con un 70% de posesión en Butarque, solo hizo una ocasión en ataque posicional, la de Oyarzabal a pase de Odriozola. La otra fue en un zapatazo lejano de Illarramendi. Para que la apuesta por un estilo combinativo sea válida hace falta alternarla con el juego al espacio, que no le da malos réditos. De hecho, ha marcado más goles de esta manera que de la primera. A bote pronto se me ocurren los tantos de Juanmi al Villarreal y el Lleida, los de Oyarzabal al Getafe y Eibar, el de Willlian José al Girona, el penalti a Oyarzabal en el Wanda... Y más de una decena han sido a balón parado.

Responsabilidad compartida. Jugadores y técnico deben asumir su responsabilidad para salir adelante de esta situación. Eusebio tiene que encontrar, sin renegar de su modelo de juego, las variantes tácticas necesarias para conseguir que los suyos se comporten de una forma más imprevisible en ataque y que sean más versátiles a la hora de combatir al adversario. Asimismo, debe optimizar mejor los recursos de que dispone, ya que casos como el de Juanmi resultan sangrantes.

La blanquiazul es una plantilla en la que los roles están determinados y apenas hay competencia por el puesto. Todo el mundo sabe que, si están sanos, juegan Rulli; Odriozola, Llorente, Iñigo, Kevin; Illarramendi, Zurutuza, Prieto; Januzaj, Willian y Oyarzabal. Y está muy bien tener un once tipo, pero una cosa es eso, algo que da estabilidad, y otra diferente que hombres como Navas, De la Bella, Zubeldia o Juanmi no estén en condiciones de ser alternativas a la titularidad salvo cuando son bajas otros compañeros.

Los jugadores también deben asumir su cuota de responsabilidad. Nunca han gozado de tantas comodidades como ahora para trabajar y de unos sueldos tan gratificantes, pero ello exige rendimiento. Y que les pinten la cara el Getafe, Lleida y Leganés, con todos los respetos a estos equipos, debería darles vergüenza. Sobre todo cuando algunos se sienten por encima del club y ya les gustaría estar a la altura de un entidad con 108 años de historia.

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