Más difícil que nunca

Miguel González
MIGUEL GONZÁLEZ

Roberto Olabe se mostró ambicioso en el regreso a la Real Sociedad. Habló de exigencia en los procesos, tanto en la formación del jugador como en su consolidación en el primer equipo, donde muchas veces el año del debut es mejor que los siguientes, y de adaptarse a la exigencia del momento que vive el fútbol. Recordó que hoy en día todos los clubes tienen buenas ciudades deportivas, metodologías y redes de captadores, y puso los ejemplos cercanos de Eibar y Alavés para ilustrar lo difícil que es competir en Primera. La televisión ha elevado los ingresos de los antaño modestos y hoy cualquiera puede presentar un plantel competitivo a mínimo que acierte en el mercado.

El modelo de la Real Sociedad es diferente. Se basa principalmente en su centro de formación de Zubieta, de donde han salido los tres futbolistas más valorados de la plantilla: Oyarzabal, Odriozola e Illarramendi. No lo digo yo, sino el portal especializado Transfermarkt. Por eso precisa una exigencia mayor en cada uno de sus procesos: desde la captación del talento hasta su consolidación en el primer equipo pasando por la formación en cada una de las etapas. Su margen de maniobra es más reducido que el del resto de equipos de Primera y, por consiguiente, también su margen de error. Será por algo que lleve ya demasiados años sin ser un equipo fiable que pueda regularizar sus resultados en el tiempo.

Robrto Olabe recordó cómo en sus tiempos de jugador vivió un tercer puesto con Krauss, el subcampeonato con Denoueix desde la dirección deportiva y los últimos años con la clasificación para la Champions. Pero se preguntó por qué la Real Sociedad no ha podido mantener una trayectoria más regular y siempre ha fallado cuando le tocaba confirmar su crecimiento. Como esta temporada.

De sus palabras se deduce que hay que hacer mejor las cosas aún en la formación para estar con los mejores. Hace unos años se habló de que los jugadores de Zubieta salían con un label de calidad y que había que imprimírselo a los jóvenes que llegaban al primer equipo. Hombres como Griezmann, Oyarzabal y Odriozola nunca han tenido problemas para crecer en Primera porque juegan cada domingo, pero qué pasa con los Kevin, Guridi, Bautista y compañía, por citar algunos ejemplos. La mayoría ha terminado haciendo carrera en otro sitio porque ese proceso de formación parece que se detiene al llegar arriba.

Olabe quiere trabajar en su consolidación en el primer equipo y para ello habla de exigencia y ambición. Y de un entrenador que quiera participar en este proceso de reconstrucción del equipo, situando a Imanol como el hombre idóneo en esa función que ha venido realizando en el Sanse. La teoría es sencilla, lo difícil llega cuando hay que llevarla a la práctica. Lo bueno, al menos, es que tiene las ideas claras. Y eso en el fútbol no es lo habitual.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos