El derbi no se juega sin ellos

Casi más importantes que el escudo del club. Son los utilleros de la Real y el Eibar

Olaizola y Zapico echan un pulso esta semana en el malecón de Zarautz./Mikel Fraile
Olaizola y Zapico echan un pulso esta semana en el malecón de Zarautz. / Mikel Fraile
Álvaro Vicente
ÁLVARO VICENTEZarautz

Mañana por la mañana, horas antes de que eche a rodar el balón, cuando no haya nadie en el Estadio de Anoeta más que los agentes de seguridad y algún operario de televisión, Mitxelo Olaizola (Lasarte, 1955) ya trabajará en el vestuario de la Real. Estará colocando las equipaciones de los jugadores en sus asientos correspondientes empezando por los pantalones de Rulli y siguiendo después el orden que marcan los dorsales en ascendente. Al repartir las camisetas lo hará al revés: empezará por la de Toño y acabará en la de Rulli. Así una y otra vez desde los tiempos de Atotxa. Fuera de casa, romperá esta manía si se ha perdido la temporada anterior. Cuando todo esté en orden, el utillero de la Real volverá a su casa, descansará lo justo y tres horas antes de que empiece el partido regresará a Anoeta a esperar al equipo.

En la caseta de enfrente, otra institución, casi tan importante como el escudo del club, en este caso de la Sociedad Deportiva Eibar. Ángel Fernández Zapico (La Llamosa, 1951) también sigue su rutina en Ipurua. «Cuando vienen los utilleros del rival acaban de colocar el equipaje la mañana antes del partido, les llevamos al txoko que tenemos en Ipurua. Allí les preparamos un aperitivo con txakoli, chorizo, rabas....».

«Lo normal es que el derbi sea competido, como ha sido siempre desde que los dos estamos en Primera» Mitxelo Olaizola (Utillero de la Real)

Nadie en el vestuario de la Real y el Eibar carga con más derbis a sus espaldas. Los han jugado en la sombra. Su trabajo no se ve, pero si ellos fallan no hay derbi que valga. Para que los actores principales metan los goles, su labor resulta esencial. Basta que desaparezca una bota de un jugador o que los balones no tengan la presión justa para que empiecen los problemas. Mitxelo y Zapi, como se les conocen, son los utilleros de la Real y el Eibar, y como es obvio no piensan en otra cosa que no sea ganar mañana. «Nosotros necesitamos la victoria, darle una alegría a la afición en Anoeta donde no ganamos en Liga desde agosto», advierte Mitxelo. «Qué te voy a contar yo... Necesitamos los puntos como el comer, no podemos firmar el empate», rebate Zapi.

Una cita a medio camino que tendrá ‘partido de vuelta’

La cita es en el Argiñano. Hay más distancia desde Ipurua a Zarautz que desde las oficinas de Anoeta pero acordamos que sea en Zarautz, por aquello de cerrar el encuentro a medio camino. Mitxelo y Zapi se conocen, se respetan y se lo pasan bien cuando se juntan. Por el alto ritmo de trabajo que llevan no es habitual que coincidan. Ambos están en los últimos años de sus etapas en la Real y el Eibar, pero ninguno habla de jubilarse. «Noto que me voy haciendo mayor cuando los jugadores no aciertan al meter las medias en el cubo de la ropa sucia y me tengo que agachar a por ellas. ¿Jubilarme? Hasta el partido de vuelta en Ipurua habrá que aguantar... Espero que me invite al txoko», dice Mitxelo. Cogemos el envite. Volveremos a juntarles en el derbi que se jugará en Eibar.

El de mañana será el cuarto derbi guipuzcoano en Anoeta en Primera. En el primero, el 24 de enero de 2015, Xabi Prieto dio la victoria a la Real; el 6 de diciembre de 2015, Agirretxe marcó dos por uno de Borja, y en el último, el 28 de febrero de este año, se empató a dos, con goles de Juanmi, Vela, Pedro León y Escalante. «Lo normal es que sea un partido competido, como han sido siempre», augura Mitxelo. «Es un tópico, pero en estos partidos da igual lo que hayas hecho antes. Empezamos de cero. Goles parece que habrá porque somos dos de los equipos que más encajamos de la Liga. El problema que tenemos en el Eibar son las lesiones. Nos estamos quedando sin gente. Al final voy a tener que jugar yo...», suspira Zapi, con una sonrisa.

Para ellos el derbi no tiene secretos porque los vienen jugando desde que eran en blanco y negro, cuando los dos clubes, en categorías distintas, se citaban en pretemporada en cualquier rincón de nuestro territorio. Y se nota. Hay buen feeling. No hace falta hacerles preguntas, hablan sin freno y en tono distendido.

«En estos partidos no hace falta motivación», apunta Zapi. «En la Real lo sabemos bien, el Eibar siempre pelea más contra nosotros. Os motiváis mucho», replica su homólogo.

En uno de estos partidos amistosos, en el verano de 2009, comenzó a ejercer de utillero Zapi después de haber sido delegado del juvenil, entrenador de ese mismo equipo, directivo y ayudante de entrenador en el primer equipo. «Menos jugador y presidente he sido de todo», dice.

Su hermana, casada con un asturiano vinculado a Eibar, fue quien le animó a mudarse desde Asturias a Gipuzkoa para tratar de encontrar un empleo en 1969 cuando tenía dieciocho años. Empezó en la industria armera, pasó por unas cuantas empresas después, pero su vinculación con el club no ha cambiado, la lleva grabada a fuego. Hace ocho temporadas tenía pensado jubilarse, descansar tras años de trasiego entre su trabajo y las diferentes tareas del club, pero cuando le ofrecieron la posibilidad de ser el utillero no pudo rechazarlo. «En uno de esos partidos de pretemporada me enseñaste la documentación en la que te jubilabas», recuerda Mitxelo. «Pues días después lo dejó el utillero anterior y me ofrecieron ocupar su lugar. Hasta hoy». Estos años «regalados», como Zapi los define, han coincidido con el mejor momento de la historia de un club que ha visto crecer desde Segunda B a Primera. «Miro atrás y solo veo a Dani García y Capa del Eibar de hace seis años -reflexiona Zapi-. El tiempo vuela, el club ha crecido mucho, hoy tenemos jugadores en el vestuario que era impensable hace no mucho, pero eso no debe cambiarnos. No debemos olvidar quienes somos. El día que lo hagamos, perderemos el rumbo y adiós. El Eibar es el Eibar y la Real es la Real. El primer objetivo tiene que ser dejar a tres por detrás. A partir de ahí, lo que venga».

«Goles parece que habrá en el partido porque somos dos de los equipos que más encajamos de la Liga» Ángel Fernández Zapico (Utillero del Eibar)

Lasartearra y hermano del realista campeón de Liga Julio y del exjugador del Mallorca Javi, Mitxelo empezó hace 36 años sembrando el campo de Atotxa -«en principio era solo para tres meses...»- y ha terminado siendo el confidente de todo jugador que ha entrado en el vestuario de la Real en las últimas veintiún temporadas. «Antes los jugadores venían al cuarto de las botas, les ofrecías un café y no tenían prisa para irse. A muchos los considero hijos míos». Eusebio es su entrenador número 24. «Mi hermano siempre me anima a que saque una lista con todos los jugadores que he conocido, pero no sé ni por dónde empezar», confiesa.

Uno y otro hablan maravillas de sus entrenadores. Mitxelo dice de Eusebio que es un hombre «tranquilo, con las ideas claras. El problema es que ha puesto el listón tan alto que ahora parece que hay que ganar la Europa League y entrar en Champions. Tampoco es eso».

Zapi ve «tranquilo» a Mendilibar. «Al menos todo lo que se puede en una situación delicada a las puertas del derbi. Los entrenadores cargan con mucha responsabilidad, en este caso no es distinto, pero lo positivo de Mendi es que por su forma de ser va a tratar siempre de poner todo de su parte hasta la extenuación».

Si se les pregunta por un jugador al que ficharían para sus equipos, los dos tiran de los que han vestido su camiseta antes. Mitxelo se queda con Dani García y Zapi con Navas.

«Que no se te olvide nada...»

Los dos coinciden en que el utillero es la persona que se encarga del material, de que nada falte, pero también es un apoyo importante de los jugadores en momentos complicados, ejercen de psicólogos y confidentes. «Ese trabajo no se paga. Cuando un jugador está tocado porque no juega, hay que escucharle y pasarle la mano por el hombro», dice Zapi. Él no lo dice pero la vinculación que se teje es tan profunda que el día del ascenso del Eibar acabó viajando a Ibiza con los jugadores para celebrarlo. Él también fue el que propuso a los jugadores renovar el vestuario con fotos tamaño póster, como hoy luce en Ipurua. Lo que ellos dicen, va a misa.

Se sienten afortunados de poder ejercer una profesión «agradable», pero con «bastante más responsabilidad de lo que puede parecer desde fuera», advierte Zapi. «Que no se te olvide nada porque si no... », apunta Mitxelo. Y pone un ejemplo: «Ahora que estamos viajando por Europa, muchos de mis amigos me preguntan por San Petersburgo o por Skopje. ‘Vaya chollo tienes...’, me dicen. Siempre respondo lo mismo: no conozco más allá del aeropuerto, el hotel y el campo. No hay tiempo para nada más. Y ni qué decir si se viaja en el día. No hay respiro. Un Primera exige mucho: botas, espinilleras, toallas, chubasqueros, pantalones cortos, largos, camisetas... Y ahora andamos locos con los balones. Cada semana los cambiamos dependiendo de si jugamos Copa, Europa League o Liga».

El utillero del Eibar recuerda que antes «cada jugador tenía ocho camisetas para toda la temporada y ahora en cada partido se intercambian unas diez o quince. Todo ha cambiado».

Lo que no cambian son las pequeñas manías de los jugadores, como entrenar con medias o calcetines, con camisetas con mangas o de tirantes, que los utilleros conocen y tienen en cuenta a la hora de hacer el reparto.

Ni en la Real ni en el Eibar hay futbolistas que cuiden de sus botas. Todos las dejan en manos de los utilleros. En los últimos años casi han desaparecido las de tacos de aluminio. Se decantan por botas de goma o mixtas. Los futbolistas de ataque como Vela, Prieto o Agirretxe son los usuarios de las de goma, más sensibles al contacto con el balón y confortables en la pisada, mientras que jugadores de la retaguardia como Iñigo o De la Bella han sido usuarios de las mixtas. «Esta semana ha llegado una nueva remesa de botas. Cada tres meses, las marcas envían sus nuevos modelos. Las estrenarán en el derbi. A ver si sirven para ver puerta porque llevamos una racha...», augura Zapi.

«Quita, quita... Guardad los goles para otro partido. Marcad los queráis a partir del derbi», rebate Mitxelo. «Lo mismo para vosotros, compañero», acaba el del Eibar.

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