Real Sociedad

Ir por delante ya no es garantía de ganar

Eusebio camina pensativo durante el entrenamiento de ayer en Anoeta. / LOBO ALTUNA
Eusebio camina pensativo durante el entrenamiento de ayer en Anoeta. / LOBO ALTUNA

La Real ha tenido ventaja en ocho de las once últimas jornadas, pero solo pudo sumar los triunfos ante Eibar y Sevilla

MIGUEL GONZÁLEZ SAN SEBASTIÁN.

Hubo un tiempo con Eusebio en el que ir por delante en el marcador era casi sinónimo de victoria. La temporada pasada, cuando llevaba año y medio aquí, la estadística decía que ganaba el 81% de los encuentros en los que la Real marcaba el primer gol. Esa tendencia se ha venido al traste en los últimos tres meses, desde la visita a Getafe. En este tiempo se han disputado once jornadas, en las que ha marcado el primero tanto en siete y ha ido por delante en una más, pero de esas ocho ventajas tan solo ha podido sujetar dos victorias, ante el Eibar (3-1) y el Sevilla (3-1). El resto de los partidos acabaron con dos empates y cuatro derrotas.

Fuera de casa se adelantó en Getafe, Girona y el Wanda, con tantos de Oyarzabal, en el primer caso, y Willian José, en los dos últimos. Pero después de llegar al descanso en ventaja, en las dos ocasiones en Madrid el rival le dio la vuelta, y en Girona solo pudo sujetar un empate.

En Anoeta la historia ha sido más sangrante. Venció al Eibar y al Sevilla después de ir por delante, pero se ha dejado ocho puntos por el camino. Ante el Las Palmas se colocó 2-1 en el minuto 61 tras el gol de Januzaj, pero no solo fue empatado sino que Rulli evitó la derrota con dos buenas intervenciones al final, una de las cuales acabó en el poste. En las dos últimas jornadas desperdició las ventajas de 2-0 contra el Barcelona y 1-0 frente al Celta. Los tres partidos en los que no se ha adelantado en el marcador han sido contra el Málaga (0-2) en Anoeta, en San Mamés (0-0) y en Leganés (1-0).

La Real recibe 22 goles en la segunda parte por 14 en la primera, ocho en el cuarto de hora final

Esta situación demuestra dos cosas. La primera es que la Real es un equipo vivo que todavía hace bastantes cosas bien, porque de lo contrario no se pondría tantas veces por delante. La segunda es que no puede mantener el ritmo los noventa minutos y que sufre conforme avanzan los partidos. La semana pasada ya vimos la diferencia de rendimiento existente entre sus resultados parciales de la primera parte y los de la segunda. En el primer caso estaría en puestos europeos y en el segundo, contabilizando los marcadores desde el descanso, cerca del descenso. Pero es que hay más. En la primera parte ha marcado 20 goles y en la segunda solo 14; mientras que en contra ha recibido 14 tantos primero y 22 después del paso por los vestuarios. Y la franja en la que más encaja es el cuarto de hora final de los partidos, con ocho goles.

¿Por qué no aguanta? Hay una tónica preocupante en casi todos los partidos sobre la que Eusebio debería reflexionar. Y es que la Real siempre va de más a menos. Las excepciones en los tres últimos meses serían los partidos ante el Athletic y el Sevilla. El resto no admite duda.

Ese bajón en el juego se explica por el enorme desgaste que hace el equipo durante la primera hora, con una presión adelantada en campo contrario prácticamente en individual que le exige mucho desde el plano físico. La Real no descansa nunca en repliegue, más que cuando le mete atrás el contrario, y trata de estar siempre saltando a la presión en cuanto puede porque entiende que así está más cómoda. Ello hace que cuando las fuerzas flaquean los errores en las marcas empiezan a ser más visibles y las espaldas comienzan a quedar expuestas.

Contra el Celta no se perdió por esta debilidad atrás, ya que los goles se encajaron a balón parado, pero sí que hizo que cuando los realistas se vieron por detrás en el marcador apenas les quedaran fuerzas para reaccionar. Fuera ese comportamiento es menos acentuado, porque los laterales guardan más la posición y el rival está más obligado a ir hacia arriba, por lo que no se descose tanto y puede tener más juntas las líneas.

Menos profundidad en ataque. En los tres últimos partidos, con la salvedad de la primera parte ante el Barcelona, la Real ha tenido menos llegada que nunca. Contra el Celta apenas creó situaciones claras de gol ante la meta de Rubén. Y en Leganés no pudo batir a Cuéllar. Es cierto que se fue a navidades marcándole tres al Sevilla, pero venía de otros tres encuentros de Liga en los que no había hecho un gol en juego contra el Atlético -lo hizo de penalti en el Wanda-, Málaga y Athletic.

El domingo su comportamiento fue notable en las dos primeras fases del juego, en iniciación y creación. A pesar de la presión adelantada del Celta pudo combinar bien desde atrás, con Llorente haciendo superioridades e Illarramendi llevando la manija en la medular. Pero en el último tercio del campo se fundieron los plomos, principalmente porque todos juegan al pie. Prieto se encuentra más cómodo pegado a la banda que por dentro -desde donde ha sacado dos centros de gol en dos jornadas-, Canales no termina de encontrar su sitio y Juanmi, el único capaz de ir al espacio, no tiene suministradores de balones. Así es imposible llegar con peligro.

Yuri, Vela y Odriozola. La Real de este curso está teniendo problemas para generar situaciones de gol sin descoserse en defensa. Al comienzo de temporada lo hacía a costa de sufrir la contra del adversario y no le salía rentable. Y si juega más protegida resulta que no llega. Con respecto al año pasado echa en falta el concurso de dos jugadores importantes. El primero es Yuri, con quien quizás no se midió bien su traspaso. Por sus características físicas era el lateral ideal para defender en individual lejos de portería y sorprender con sus arrancadas desde atrás. El año pasado marcó tres goles y dio cuatro asistencias, y su sensación de peligro era constante. Hasta ahora Kevin, que es debutante y tiene otro perfil diferente, no ha conseguido alcanzar la mismas prestaciones.

Vela se iba a marchar libre en junio y el club consiguió sacar seis millones por él con su traspaso ahora. El mexicano no era el jugador que hizo 20 goles y dio 20 asistencias en la 13/14, pero tenía un papel muy importante aunque jugase más retrasado que en sus inicios aquí. Era el organizador en campo contrario, el hombre encargado de juntar rivales para dividir pases en ventaja, de crear incertidumbre por dentro y de lanzar a Yuri en banda contraria. La campaña pasada firmó 10 goles y 5 asistencias y, hasta ahora, ni Januzaj ni Canales han podido asumir su rol. La Real aguantó el tipo cuando lo hizo Oyarzabal a principio de curso, pero en cuanto pasó a exprimirse más en defensa, se acabó la historia.

Además de estas dos situaciones diferentes, también habría que analizar la excesiva dependencia en ataque de Odriozola. El donostiarra es el mejor en muchos partidos pero la influencia que tiene en el fútbol de ataque -algo que no es culpa suya- hace que se coma en muchas veces el espacio libre por el que deben atacar los hombres de arriba. Muchos de sus centros se producen con una acumulación de atacantes y defensores en el área, por eso es difícil que encuentren rematador. Los dos últimos tantos de Willian José se han producido de centros alejados de Prieto y el de Juanmi al Barça con un pase al espacio de Canales. Los rivales cada vez se centran más en como neutralizarle e insistir con él anula las posibles alternativas que se pueden explotar con los hombres de arriba. ¡Que la Real juega con tres delanteros! ¿O no?

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