Real Sociedad

La Real Sociedad debuta en Anoeta ante la bestia negra, el Villarreal

Fondo vacío. La plantilla blanquiazul se ejercita ayer por la mañana en el estadio de Anoeta.
Fondo vacío. La plantilla blanquiazul se ejercita ayer por la mañana en el estadio de Anoeta. / JOSE MARI LÓPEZ

El conjunto castellonense firma tres victorias y dos empates en sus cinco visitas ligueras más recientes al estadio. La Real busca acabar con su mal fario ante un Villarreal con bajas que ha tenido dos días menos de descanso

MIGUEL GONZÁLEZ SAN SEBASTIÁN.

No hay rival que se le dé peor a la Real en San Sebastián que el Villarreal. Ni ante el Real Madrid ni el Barcelona presenta unas cifras tan pobres en sus enfrentamientos en casa. Y menos mal que el submarino amarillo apenas lleva veinte años en la máxima categoría, que si no la sangría podría ser mucho mayor.

El caso es que desde que se dio el primer duelo entre ambos en la campaña 98/99, estos partidos casi siempre han estado gafados para los blanquiazules. Si no, a ver cómo se explica que solo hayan podido ganar dos de los catorce que se han disputado en terreno guipuzcoano.

La historia se remonta a hace dos décadas, con el ascenso del Villarreal a Primera División. A pesar de que tuvieron que pasar unos años hasta que se estabilizase en la categoría y comenzara a mirar a la zona alta de la tabla, de los ocho enfrentamientos entre 1998 y 2007 la Real solo pudo ganar uno de ellos. Sucedió en el curso 01/02, curiosamente cuando ocupaba el farolillo rojo en la jornada 22 y venía de perder tres partidos consecutivos. En un cuarto de hora final de infarto marcó Aranburu, empató Arruabarrena y De Paula, que salió desde el banquillo, estableció el 2-1 definitivo en el marcador.

El empate que costó una Liga. Un año después comenzó a gestarse la leyenda de la bestia negra. La Real de Denoueix peleaba codo a codo con el Real Madrid por el título de Liga. Quedaban doce jornadas para el final cuando el 23 de marzo de 2003 llegó a Anoeta el Villarreal, que se movía en la segunda mitad de la tabla.

El partido iba sobre ruedas gracias a dos goles de Darko Kovacevic. La grada festejaba una victoria trascendental para seguir aspirando a todo. Pero en un descuento maldito se esfumaron los dos tantos de renta. Primero Víctor, al aprovechar un balón colgado al área a la desesperada, y después Jorge López, con un disparo tras un saque de esquina con el tiempo cumplido, echaron un jarro de agua fría sobre la afición blanquiazul. Al final del campeonato, la Real hubiese sido campeón de Liga con esos dos puntos que esfumaron.

El capitán rompe el maleficio. Xabi Prieto, que hoy cumplirá 500 partidos con la camiseta txuri-urdin, fue el último que pudo con el gafe amarillo hace siete años. Era la jornada inaugural del campeonato del regreso a Primera, la 10/11, a las órdenes de Martín Lasarte. Anoeta se vistió de gala después de tres años en el infierno, aunque el envite era complicado por la entidad del rival que había enfrente. No en vano, el Villarreal acabó la temporada en puestos de Champions.

El capitán marcó el tanto del triunfo (1-0) en la segunda parte de un equipo que aquel día formó con Bravo; Carlos Martínez, Ansotegi, Mikel, De la Bella; Rivas, Aranburu; Prieto, Zurutuza, Sutil; Llorente. Tamudo, Viguera y Griezmann salieron desde el banquillo en el tramo final.

Una sequía que dura siete años. Desde entonces se han vivido cinco enfrentamientos en Anoeta -el Villarreal jugó la 12/13 en Segunda-, con dos empates y tres derrotas. La más dolorosa (1-2) fue la sufrida el 18 de mayo de 2014, porque era la última jornada y relegó a la Real hasta la séptima plaza final, que le obligó a jugar dos previas de Europa League. Solventó la primera contra el Aberdeen pero cayó en la segunda contra el Krasnodar. Fue el día de la despedida de Griezmann, que pasó casi inadvertida en una matinal de domingo nefasta. Para el minuto 70 el conjunto visitante ganaba por 0-2, gracias a los tantos de Giovani dos Santos y Uche, y por mucho que Vela recortó distancias en el descuento no pudo evitar la derrota.

En la temporada 14/15, ya con Moyes en el banquillo, ambos conjuntos dieron por bueno el empate sin goles porque a finales de abril nadie se jugaba nada. Eso sí, la bestia negra de Anoeta siguió alimentando su fama en las dos últimas visitas con sendos triunfos que constituyen toda una proeza, porque ningún otro equipo de la Liga puede presumir de semejantes números aquí.

Once partidos de Liga sin ganarle. Pero más allá de lo sucedido en Anoeta, lo cierto es que las cosas tampoco han rodado mucho mejor en el Estadio de la Cerámica. Allí cayó lesionado Llorente en la 10/11, recibió una manita el equipo de Arrasate en la 13/14 y Moyes se llevó cuatro un año después. Como para comer cerillas. Desde ese triunfo referido anteriormente en la 10/11 con gol de Prieto, la Real suma once partidos de Liga sin poder hundir el submarino amarillo -cuatro empates y siete derrotas-. Un tiempo de frustraciones y amarguras que dura demasiado. Menos mal que en la Copa, al menos, se ha podido tomar la revancha al eliminarle dos veces en los cuatro últimos años...

Para Eusebio también es una espina clavada, porque frente a los castellonenses presenta sus peores números desde que llegó a la Real. Solo ha podido rascar un punto de doce gracias el empate sin goles de hace dos años allí. Hoy, con un Villarreal plagado de bajas y dos días menos de descanso, parece el día propicio para poner fin a esta leyenda negra y torpedear al submarino.

Fotos

Vídeos