Real Sociedad

El Celta de Unzué, de menos a más y con sello propio

Unzué, concentrado, en una postura suya característica. / EFE
Unzué, concentrado, en una postura suya característica. / EFE

Los comienzos del técnico navarro en Vigo no fueron halagüeños, pero llega a la segunda vuelta con opciones de aspirar a Europa

J.T. SAN SEBASTIÁN.

Nació en Pamplona hace 50 años y es hermano de Eusebio Unzué, el factótum de Movistar que acaba de fichar a Mikel Landa, la última figura del ciclismo vasco. Juan Carlos fue portero de Osasuna durante dos temporadas y dio el salto al Barcelona, aunque como suplente de Zubizarreta. En la 90/91 firmó por el Sevilla donde se asentó. De allí se fue al Tenerife, Oviedo y de nuevo Osasuna donde colgó los guantes. Fue entrenador de porteros del Barça, primer técnico del Numancia, ayudante de Luis Enrique en el Celta y en el Barcelona y regresó a Vigo el pasado verano pero ya como primer entrenador. Visto lo visto, con éxito.

Unzué ha sabido darle al equipo una sello propio, unas señas de identidad características y el Celta ha ido de menos a más. Tan es así que con 25 puntos sumados en la primera vuelta, se ha quedado a solo dos puntos de igualar el registro que firmó el equipo celtiña la pasada temporada con Berizzo. Item más. Con su triunfo en la última jornada en el campo del Levante, el Celta encara la segunda parte de la Liga con opciones de alcanzar los puestos de Europa League, que ahora cierra precisamente el Sevilla con 29 puntos.

Y es que Unzué siempre ha creído en sí mismo. No quiso seguir a Luis Enrique en su año sabático y prefirió arriesgar en una aventura en solitario con el conjunto vigués, donde ya trabajó como mano derecha del asturiano en la temporada 2013-14.

A la piscina...

Juan Carlos probó suerte, se lanzó en solitario a la piscina y le va bien. Y eso que los comienzos no fueron precisamente halagüeños ya que solamente ganó uno de los cinco primeros partidos... pero ha recuperado terreno.

«No tengáis miedo; me veo capacitado para entrenar al Celta», dijo Unzué el día de su presentación. «Cuando inicio un rol tengo sensación de novato, pero me veo más preparado», subrayó. «Siempre que he estado en los equipos sabía que acumulaba experiencias para dar el paso como primer entrenador», solía contar, aunque durante sus cuatro años con Luis Enrique, uno en el Celta y los tres últimos en el Barcelona se sintió como primer entrenador «porque él siempre me trató así». Además, Unzué solía recordar una frase de Berizzo, su antecesor: «Dijo un día aquello de que el soñador y el sueño se encuentran y me siento identificado con ella».

Unzué trata ahora de que el cuadro celtiña vuelva a Europa y tenga protagonismo en la Liga. «Hay un continuismo en el que estamos cómodos, con conceptos ya instaurados en muchos futbolistas y una gran herencia de Berizzo», admitía hace bien poco, aunque el Celta actual tiene un estilo de juego algo diferente ya que Juan Carlos ha regresado a la defensa zonal y quiere que el juego se inicie siempre desde atrás.

Ahora mismo, a Unzué se le ve relajado. Sonriente. Y siempre didáctico en sus explicaciones.

Marca de la casa.

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