Real Sociedad

Las causas de la crisis de la Real

Eusebio muestra un gesto pensativo en el entrenamiento matinal de ayer en las instalaciones de Zubieta. Tiene razones para estar preocupado./ARIZMENDI
Eusebio muestra un gesto pensativo en el entrenamiento matinal de ayer en las instalaciones de Zubieta. Tiene razones para estar preocupado. / ARIZMENDI

Entre que los rivales cada vez le conocen mejor y que el cansancio físico y mental ha restado frescura a los hombres clave, la Real necesita reinventarse

Miguel González
MIGUEL GONZÁLEZ

La derrota ante el Málaga en Anoeta ha confirmado todos los males que sufre la Real Sociedad. Un conjunto como el malacitano que contaba sus salidas por derrotas y que portaba el farolillo rojo de la categoría, fue capaz de llevarse los tres puntos con claridad mediante la ley del mínimo esfuerzo. Un error de Iñigo en la salida del balón y una absurda mano de Willian José dentro del área facilitaron en exceso el trabajo al cuadro visitante, que se sintió siempre más cómodo sobre el campo que el realista.

Este resultado confirma una trayectoria de los de Eusebio a la baja en la competición doméstica en los tres últimos meses que se ha visto agravada, además, por el petardazo copero ante el Lleida. Desde la visita del Real Madrid a Anoeta en la cuarta jornada la Real solo ha sido capaz de sumar diez puntos en trece partidos, merced a los triunfos ante el Alavés (0-2) y el Eibar (3-0) y los empates frente a Betis (4-4), Espanyol (1-1), Las Palmas (2-2) -estos tres en Anoeta- y el de Girona (1-1). Únicamente el Las Palmas, con siete, ha obtenido menos puntos en este tramo de temporada.

Son varias las causas por las que el equipo se haya atascado en mitad del curso con una crisis de juego que le impide sumar y una falta de confianza importante. Las siguientes son algunas de ellas, aunque no necesariamente en este orden.

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Problema para desarrollar la idea. Ahora mismo a la Real no le sirve el libreto de juego que le llevó a Europa la pasada campaña porque es incapaz de desarrollarlo de una forma eficaz. Con un partido a la semana y un once fijo que sabía los conceptos de memoria, hace un año fue la revelación de la Liga en cuanto a juego sorprendiendo a propios y extraños con una propuesta moderna, atractiva y solvente a la vez que sólida y firme. Contra el Barcelona en Anoeta alcanzó su punto máximo con un baño de fútbol que dejó al mundo del fútbol boquiabierto. Pero desde entonces muchas cosas han cambiado.

La idea de Eusebio es la que mejor se adecúa a las características de su plantilla, porque la Real no tiene el equipo más físico, rápido y agresivo del campeonato, pero sí uno muy competitivo si se organiza en torno al balón. Pero ello no significa que solo pueda echar mano de un registro sobre el terreno de juego. Hay que saber adaptarse a las circunstancias que condicionan el juego -características del rival, condición de local o visitante, cansancio acumulado, estado de forma de los jugadores, bajas...- y obrar también en función de ellas. El Barcelona, por ejemplo, así lo hizo hace unas fechas cuando visitó a un rival como el Valencia que le gusta contragolpear. Durante muchas fases del partido se preocupó más de no dejarle correr que de buscar la portería rival, y si eso lo hace el líder del campeonato, ¿qué no debería hacer un conjunto como la Real?

El año pasado Eusebio evolucionó su idea a partir de la derrota en Bilbao, en aquel partido en el que el conjunto rojiblanco remontó a partir de una presión alta que aprovechase los errores blanquiazules en la salida de balón. Desde ese momento buscó en muchas ocasiones una salida larga a campo contrario con Willian José que le permitiese progresar para, desde ahí, organizar la jugada de ataque sin asumir tantos riesgos atrás. Pero ahora nos encontramos en el mismo punto que en aquel partido de San Mamés en vísperas de repetir visita allí.

Después de jugar en jueves en Europa solo ha ganado un partido de seis, al Eibar en Anoeta hace un mes

La Real, además, dispone de jugadores para funcionar con otro registros. Tanto Llorente como Iñigo tienen un buen juego en largo desde zona de iniciación, Willian José juega bien de espaldas y por arriba, Prieto es un excelente peinador y Juanmi y Oyarzabal pueden romper desde segunda línea sin necesidad de recibir siempre el pie. Pero Eusebio no explota esta segunda vía que puede hacer a su equipo más imprevisible y potenciar, curiosamente, la primera, al hacer dudar al contrario la forma de neutralizarla.

Sin ir más lejos, el Málaga plantó su defensa en el centro del campo para hacer una presión adelantada a la salida de balón blanquiazul. Sin querer, el partido demostró que la debilidad rival estaba en los balones metidos a la espalda de su retaguardia, pero para cuando la Real se decidió a hacerlo el duelo ya estaba perdido. Los rivales conocen cada vez mejor su forma de jugar y hay que evolucionarla para hacerles dudar. Si no, será difícil superar este bache.

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Acumulación de partidos. Hasta la fecha son 23 los encuentros oficiales disputados en algo menos de cuatro meses y el cansancio se nota, sobre todo si la Real debe llevar el peso del juego en todos ellos, lo que supone un desgaste importante y una pérdida de frescura mental que está incidiendo negativamente en el resultado de la propuesta txuri-urdin. De hecho, solo ha ganado al Eibar después de jugar entre semana en Europa.

Hace cuatro años aquel equipo de Arrasate que jugó la Champions logró unos excelentes resultados en la Liga, llegando a estar a comienzos de enero quinto a un punto del cuarto puesto. Y no disponía de mejor plantilla que ahora. Su éxito fue explotar al máximo las posibilidades de la plantilla, dando opciones a futbolistas como Cadamuro, Ros, Estrada y los jóvenes Gaztañaga, Zaldua y Sangalli, y presentar un estilo que se basaba en el equilibrio defensivo y el contragolpe, con una aportación importante del balón parado.

Esa propuesta menos exigente físicamente y un mejor reparto de los esfuerzos entre la plantilla, hizo que la Real fuera competitiva jugando cada tres días. Así, por ejemplo, fue capaz de golear al Almería (3-0) tras visitar Old Trafford entre semana o de meterle cinco a Osasuna (5-0) tres días después de jugar en Valladolid, algo hoy impensable. Eso sí, entre cada partido había seis o siete cambios en el once. El resultado fue un bagaje de ocho victorias y un empate en Liga entre octubre y enero que ya no le bajaron de la zona europea nunca. Y ojo, porque aquellos partidos de Champions fueron más exigentes que estos de Europa League y aquel curso la Real disputó las semifinales de Copa.

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Sin explotar toda la plantilla. Actualmente Eusebio dispone de 23 futbolistas con dorsal del primer equipo y siete de ellos no han jugado ni un tercio de los minutos. Agirretxe (1%) y Carlos Martínez (4%) se han visto afectados por las lesiones y Toño (8%) es el portero suplente, que solo ha jugado en Copa. Pero hombres como Pardo (12%), Bautista (16%) y Vela (29%) apenas han entrado en sus planes cuando podían haber tenido más recorrido.

Después aparece un grupo de jugadores que han sido alternativas para partidos europeos y de Copa ante rivales de nivel inferior a la Real, como es el caso de Navas (30%), Juanmi (43%), De la Bella (45%) o Canales (49%), o la situación de Aritz (48%), que lo jugó todo en los primeros meses por las lesiones que asolaron la defensa y que últimamente apenas ha aparecido en la alineación.

Es cierto que la Real puede tener unos titulares muy marcados que son difíciles de reemplazar, pero también es cierto que con la acumulación de esfuerzos su rendimiento baja considerablemente y el equipo lo ha notado. Odriozola, Llorente, Iñigo, Illarramendi, Zurutuza, Prieto, Oyarzabal y Willian José lo han jugado casi todo cuando han estado disponibles y muchos de ellos ahora están fundidos.

Solo Oyarzabal está por encima de su nivel de hace un año; el resto está igual o por debajo de entonces

La gestión de la plantilla no venía siendo mala hasta ahora, porque los partidos europeos permitían hacer varios retoques en el once sin que los resultados se resintiesen, pero la semana pasada el equipo tocó fondo al jugar los mismos en apenas tres días con el resultado conocido. A partir de ahora es cuando menos se necesitará tirar de rotaciones porque en los dos próximos meses la Real solo disputará un partido por semana al estar eliminada de la Copa.

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Hombres claves en baja forma. Comparando con el curso pasado, solo Oyarzabal está por encima del nivel que dio. Illarramendi, Prieto y Willian José lo mantendrían y el resto estaría por debajo. Empezando por la portería, Rulli no está ofreciendo las prestaciones de años anteriores y se nota, porque esa inseguridad se transmite a la defensa. Las lesiones han afectado a Navas e Iñigo, que ya no son esa pareja inexpugnable que eran hace no tanto. El primero ha perdido la titularidad a favor de Llorente y el segundo no se halla en un buen momento. En el lateral derecho Odriozola ha pasado en un año de jugar cuatro partidos al mes a un ritmo de Segunda B a jugar 18 en tres meses con una intensidad de Primera, sin contar sus concentraciones con la selección. Necesita un respiro y se le nota. En el lateral izquierdo ni Kevin ni De la Bella han dado hasta ahora el nivel de Yuri.

En la zona ancha, salvo la entrada de Zubeldia cuando se lesionó Zurutuza y alguna aparición puntual de Canales, los tres habituales no han tenido descanso y sus prestaciones también han bajado. Y arriba se nota la ausencia de un Vela que en el ejercicio 16/17 participó en 15 goles, como realizador o asistente, y en este solo lo ha hecho en el primer partido en Balaídos. Januzaj va ocupando poco a poco su espacio, pero el mexicano tenía una ascendencia muy importante en el equipo.

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