Cambio de ciclo

La responsabilidad de la crisis deportiva de la Real Sociedad alcanza también de forma determinante a los jugadores porque su aportación sobre el terreno de juego no ha colmado tampoco las expectativas

Jugadores de la Real Sociedad tras recibir un gol del Getafe el pasado sábado./J.M. López
Jugadores de la Real Sociedad tras recibir un gol del Getafe el pasado sábado. / J.M. López
J. ONDARRETA

La sucesión de malos resultados durante la presente temporada ha precipitado una crisis deportiva profunda en la Real Sociedad que desemboca en las salidas simultáneas de Loren y Eusebio. Lo ocurrido con Loren responde a su convicción personal de que se había convertido en un problema para el club y no estaba en condiciones de liderar la construcción de un nuevo proyecto deportivo, después del balance negativo registrado durante la presente temporada. La reacción del público en Anoeta ante el Getafe, además de suponer para él un duro golpe anímico, no ha hecho sino acabar de persuadirle de que su tiempo en la Real Sociedad como director deportivo había llegado a su fin después de una década en el cargo, y más allá de que su balance global como máximo responsable técnico del club haya descrito una trayectoria netamente más positiva que la negativa que sus detractores pretendan contraponer.

En el caso de Eusebio, son los malos resultados en Liga, Copa y la eliminación en la primera ronda eliminatoria de la Europa League, los que explican su salida del club. El consejo de administración ha tenido una paciencia considerable con el entrenador blanquiazul. En una coyuntura de resultados adversos continuados, y habiéndose sustanciado la marcha de Loren, que en todo momento ha sido el máximo valedor de la permanencia de Eusebio, la salida del técnico vallisoletano y su sustitución interina por Imanol Alguacil, era la única salida lógica. Sobre todo, cuando estaba descartada su continuidad en la Real Sociedad la próxima campaña.

La crisis deportiva de la Real es consecuencia directa de una temporada en la que los resultados alcanzados hasta el momento distan claramente de los objetivos trazados antes de que se iniciara la competición. No existe una única razón para que esto haya sucedido así. La responsabilidad alcanza también de forma determinante a los jugadores porque su aportación sobre el terreno de juego no ha colmado tampoco las expectativas que club y afición habían depositado en ellos.

Ha podido existir un cálculo excesivamente optimista sobre el auténtico potencial de la plantilla, pero tampoco cabe achacar a una mala planificación que Iñigo Martínez se fuera en enero, William Jose se lesionara en un momento crucial de la temporada, Rulli padeciera la crisis tan profunda de rendimiento que ha tenido, que Carlos Martínez, Guridi o Agirretxe hayan tenido bajas de tan larga duración, o que Eusebio haya hecho una gestión de la plantilla tan discutible como para haber contado tan intermitentemente con jugadores como: Kevin, Aritz, Rubén Pardo, Zubeldia, Bautista, Juanmi o Januzaj.

Ahora toca emprender el rumbo de un cambio profundo que devuelva la esperanza a los aficionados blanquiazules. Todo empieza por otorgar el máximo apoyo a Imanol Alguacil como nuevo entrenador de la Real Sociedad para conseguir los mejores resultados posibles en las nueves jornadas que restan, al tiempo que el club emprende con renovados bríos la temporada que viene.

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