En buenas manos

Miguel González
MIGUEL GONZÁLEZ

La continuidad del Consejo que encabeza Aperribay representa una buena noticia para la Real, ya que garantiza que el club se mantenga en el buen camino. Su trayectoria en los últimos nueve años al frente de la nave es aval suficiente como para confiar en que la entidad mantendrá su ritmo de crecimiento en el futuro.

En el terreno deportivo el listón está muy alto, con tres clasificaciones para Europa en cinco años, algo que no sucedía desde hace un cuarto de siglo, cuando logró billete para competición continental vía Liga en los ejercicios 87/88, 89/90 y 91/92. La diferencia es que entonces la Real venía de ser campeona de Liga y de Copa y ahora, de Segunda.

Una decidida apuesta por la cantera ha obrado el milagro de resucitar un club que estaba muerto deportiva y económicamente hace nueve años. Y no es cuestión de una hornada puntual, sino de la continuidad en un trabajo de base que sigue dando sus frutos. En los dos últimos años, ya con Eusebio en el banquillo, han irrumpido con fuerza los Oyarzabal, Odriozola, Kevin y Zubeldia, entre otros, los tres primeros internacionales absolutos, lo que demuestra que no se vive del pasado sino también del presente.

Es cierto que la reelección de Aperribay ha coincidido con el peor momento del equipo en la presente temporada, con solo dos victorias en Liga en las últimas trece jornadas, pero se trata de algo coyuntural y no estructural, porque la capacidad de esta plantilla y de su cuerpo técnico está fuera de toda duda. Por delante resta media temporada en la que existe ilusión por hacer un buen papel en Europa y pelear en la Liga por esa sexta o séptima plaza que permita repetir presencia continental, aunque para ello los jugadores deben ponerse las pilas. Nunca en la historia han contado con las condiciones de ahora para hacer bien su trabajo -salarios, instalaciones y desplazamientos- y es de recibo que se les exija un buen rendimiento.

En el apartado económico la Real dispone de buena salud, con un patrimonio neto de 53 millones y unos fondos propios de 30 que le permiten afrontar la mayor parte de la reforma de Anoeta. Un proyecto que debe acercar al club a una nueva generación de aficionados y que ayudará a reducir la desventaja que ahora existe con clubes del tamaño del Sevilla, Valencia, Athletic o Villarreal. Todo un reto para este renovado Consejo.

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