El rival

Bordalás vivió una destitución surrealista

Carácter. Bordalás anima a sus jugadores. / EFE
Carácter. Bordalás anima a sus jugadores. / EFE

El actual entrenador del Getafe tuvo que dejar el Alavés pese a que le subió a Primera y tenía un año más de contrato

J.T. SAN SEBASTIÁN.

«Somos el equipo que más entrena de Primera división, seguro». Las palabras son de Markel Bergara al referirse a su técnico del Getafe, José Bordalás. «A mi me entrenó en el Alicante en Segunda B y era un entrenador muy parecido a lo que es ahora. Tenía una enorme exigencia y no se conformaba nunca en la categoría en la que estaba. Quería jugar con los mejores y llegar hasta los mejores», recordaba hace unos días el bergarés Asier Garitano, actual entrenador de éxito en el Leganés.

Y es que la vida futbolística de Bordalás (Alicante, 1964) no ha sido un camino de rosas hasta que ha llegado a un banquillo de Primera.

El primer equipo al que entrenó fue el Benidorm y después fichó por el Alicante, donde estuvo seis temporadas. Más tarde llegarían el Novelda y el Hércules -el primer equipo en Segunda del que se hizo cargo-, el Alcoyano, Elche y Alcorcón, siempre con buenos resultados. Y el Alavés, claro, al que subió a Primera aunque a continuación vivió una destitución surrealista..., y es que, logrado el objetivo del ascenso, la secretaría técnica decidió rescindir su contrato. Y eso que contaba con una prórroga automática por haber logrado el objetivo.

El director deportivo del Alavés, Sergio Fernández, justificó su despido en que «debemos estar convencidos de que vayan a unirse a este proyecto las personas adecuadas», así que Bordalás vio cómo se desvanecía el sueño de entrenar en la élite (por el momento). Digo por el momento porque pese a la decepción que supuso para él la noticia, unos meses después Bordalás iba a encontrar en el Getafe lo que siempre había soñado: otro ascenso y banquillo en Primera.

Bordalás llegó a Getafe en la séptima jornada con el equipo penúltimo y le cambió la cara. Ángel Torres había destituido a Esnáider y se puso en manos de un técnico que conocía como pocos la categoría de plata. Y se notó, vaya si se notó: solo perdió un partido de sus primeros quince y desde entonces hasta el final ocupó plazas de play-off hasta el ascenso final.

Sin explicación

Ahora bien, una temporada después, Pepe Bordalás sigue preguntándose por qué le despidió el Alavés. «Aún no me han dado una explicación», confesaba hace unas fechas, aunque Vitoria es pasado para Bordalás y el Getafe un presente ilusionante pese al revés copero que sufrió el pasado martes, precisamente frente a los alaveses. Un Bordalás que se encuentra cómodo entrenando a un 'primera'. «Hombre, todo tiene más repercusión», admite, «pero el día a día para un técnico en Segunda o Primera es el mismo. ¿Qué diferencia a las dos categorías? En Primera los errores se pagan caros y hay más calidad, aunque la calidad en ocasiones se puede suplir con orden, trabajo e ilusión». La que no le faltará nunca a este alicantino.

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