Real Sociedad

Autocondena blanquiazul

Llorente acaba de rematar de cabeza a portería de forma inapelable. La Real se ponía 2-1 con su gol. Zurutuza, a su espalda, lo ve dentro./JOSE MARI LÓPEZ
Llorente acaba de rematar de cabeza a portería de forma inapelable. La Real se ponía 2-1 con su gol. Zurutuza, a su espalda, lo ve dentro. / JOSE MARI LÓPEZ

No hay peor imagen que la de un equipo superado por un rival que se limita solo a aprovechar los regalos

PEDRO SOROETA

La Real mostró en Europa la peor cara posible, en un encuentro regalado en el que consiguió que su rival fuera ganando 1-0 incluso antes de tocar el balón por primera vez a los siete minutos. No hay excusas. Falló de forma estrepitosa Rubén Pardo, poniendo muy cuesta arriba un partido que había empezado bien el once de Eusebio. Error grave y 1-0 perdiendo. A partir de ahí la Real se encontró con el partido que no quería, con un Zenit a la contra. Luego vino el regalo de Rulli, que no ha empezado precisamente bien la temporada. Fallos de concentración, sí. Errores individuales, sí, pero fallos imperdonables no solo en Europa, sino en cualquier competición que se precie. A partir de ahí, nos quedamos sin ver si la propuesta, arriesgada en cualquier caso de Eusebio, que sacó un equipo inesperado en el partido más complicado de este grupo, hubiera funcionado o no. Y no digo que hiciera mal, no, porque los errores de sus jugadores nada tienen que ver con sistemas ni alineaciones, no son entrenables... fueron regalos simplemente imperdonables, que dejaron al equipo a merced de un rival al que le bastó con jugar ordenado y esperar los fallos de su rival. Porque incluso el tercer tanto local llegó en un mal despeje, en una acción en la que retroceder el balón al portero era mejor opción.

De tres en tres

La media goles encajados en los últimos partidos se mantiene intacta. Parece que el rival no hace mucho, parece que le dominas, parece que la Real lleva el control del juego. Pero qué va. Eso sucede cuando vas por delante en el marcador, pero cuando vas por detrás, el control lo tiene el otro equipo, en este caso el Zenit, que ayer jugó cómodo, demasiado cómodo, a pesar de que Llorente acortó distancias antes del descanso, en otra acción a balón parado. La diferencia, además, es que el Zenit no regaló nada en defensa, sino todo lo contrario. Y si la Real va a pretender ganar partidos, en Europa y en la Liga, encajando tres goles, va mal, muy mal. Puede hacerlo bien durante 87 minutos, pero tres errores como los que vimos ayer, le van a condenar siempre. Y eso pasó ayer. La Real se autocondenó en el impresionante campo del Zenit.

Diego Llorente, no solo por su cuarto gol de la temporada, sino por su solvencia en el juego LO MEJOR

Los errores propios, que propiciaron los tres goles del Zenit, especialmente los dos primeros LO PEOR

Tras ganar los cuatro primeros partidos de la temporada la Real ha perdido los cuatro últimos EL DATO

El error de Pardo provocó que el Zenit se pusiera en ventaja antes incluso de dar dos pases LA CLAVE DEL PARTIDO

Y ahora, el Betis

Con la goleada al Rosenborg, qué lejos nos queda, y la autoderrota de ayer, me da la impresión de que los realistas se van a jugar el pase a la siguiente fase en los dos partidos contra el Vardar macedonio. Sin conocer de cerca al conjunto de Vardar, pero viendo los dos resultados que ha cosechado, la Real debe dar un paso adelante para sumar los seis puntos y viajar a Noruega para dar el paso definitivo hacia la siguiente fase. Eso será el próximo mes, pero pasado mañana espera un Betis en racha en Anoeta, en donde no se puede ceder más puntos de forma consecutiva. Eusebio, es evidente, rotó con un ojo puesto en este choque. Eso sí. Ya no hay espacio para más regalos, ni para encajar otros tres goles. Tiene que volver la Real que ganó y encandiló en los cuatro primeros partidos y desaparecer la de los cuatro partidos siguientes.

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