Real Sociedad

El artillero que no anhelan los armeros

Festejo. El ariete carioca celebra el primero de los goles del equipo txuri-urdin en el derbi en Anoeta. / JOSÉ MARI LÓPEZ
Festejo. El ariete carioca celebra el primero de los goles del equipo txuri-urdin en el derbi en Anoeta. / JOSÉ MARI LÓPEZ
El seguimiento... Willian José

Willian José volvió a reecontrarse con el gol en Liga y ya suma 9 de sus 25 tantos en Primera con la cabeza

IMANOL LIZASOAIN

Allá por 1917, cuando el Eibar todavía no se llamaba como tal, existieron multitud de clubes que pretendían erigirse en lo que hoy es la sociedad armera. Como todos ustedes sabrán, la industria armamentística comenzó a proliferar en la villa armera, y con ella, los nombres de esos primerizos clubes también se contagiaron de ese incipiente mercado balístico. Mortero 42, Ametralladora o Torpedo fueron algunos de esos nombres.

Pero actualmente, los días de vino y rosas para la artillería armera no pasan por sus mejores momentos. El segundo equipo de todo el campeonato que menos goles marca a sus rivales. Ni Kike García ni Sergi Enrich le están dando puntos a su equipo.

No ocurre lo mismo en el conjunto txuri-urdin. Willian José se ha ganado ya el puesto de primer artillero en las filas del general vallisoletano. Y eso que no marcaba en Liga desde aquel frenético partido contra el Betis, aunque se desquitó en la Europa League con un póquer al Vardar en Macedonia.

Ayer, pese a jugar en Anoeta, el ariete carioca se encontraba tras las líneas enemigas. Mendilibar ha variado su esquema durante las últimas jornadas poniendo a tres centrales en la retaguardia. Jugadores como Lombán, Gálvez o el propio Rivera tenían ayer como misión frenar los obuses del '12' txuri-urdin. Pero no hubo manera. No hay quien frene al delantero brasileño cuando tiene entre ceja y ceja la trinchera rival. Corría el minuto doce de partido cuando Odriozola le sirvió un centro medido a su tan eficiente testa. Saltó más que nadie y sacó su fusil a pasear. Le imprimió tal fuerza al remate que la estirada de Dmitrovic fue insuficiente. Willian José es, además, el jugador que más goles de cabeza ha marcado en la Liga desde la temporada pasada. El remate con la testa es su mejor arma. 9 de sus 25 tantos en Primera han llegado de esa forma.

La Real bien pudo irse al vestuario con una renta mucho mayor. También Willian José con alguna que otra diana más en su haber, pero habría que esperar a la segunda mitad para ver de nuevo en acción al goleador donostiarra.

Saltó al segundo acto con el mismo hambre de gol, pero le faltaron unos metros para que el tercero cayese en sus botas. Sus compañeros de batalla son buenos conocedores de la potencia de fuego del delantero blanquiazul. Por eso Oyarzabal le esperó con la mirada en hasta dos ocasiones en el tercer tanto txuri-urdin. Demasiada espera. El eibartarra también quería su gol.

Willian José es un hombre tranquilo, pero más vale que no le toquen la moral durante el partido. Se las tuvo en varias ocasiones con Rivera, un jugador de su envergadura, pero por suerte para ambos, la cosa no fue a mayores.

Juego de espaldas

Un depredador del área como es él también ofrece innumerables cosas a sus compañeros, no solo goles. Tiene un control exquisito y sabe jugar de espaldas como pocos nueves lo hacen en la Liga. Tampoco se le caen los anillos si Oyarzabal se vuelca al ataque y tiene que jugar durante unos minutos en banda. De hecho, durante gran parte de la segunda mitad compartió banda con un compatriota -solamente en el idioma puesto que es portugués- que saltó al campo por Kike García, Bebé.

Tras el gol de Sarriegi, Willian José fue el más rápido en poner el balón en el centro del campo para continuar jugando y buscar su segundo de la tarde. Justo antes, Eusebio hizo el primer cambio. El delantero brasileño miró el cartelón del cuarto árbitro y se sorprendió al ver que no era su momento. Todavía tenía unos cuantos minutos por delante. Pero la defensa del Eibar se esforzó, por momentos en demasía, en que no recibiera nada cómodo los balones de Illarramendi y Zurutuza. Terminó algo mosqueado con algún jugador del Eibar, pero sabedor de que había vuelto a recuperar el olor a pólvora.

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