Algo a lo que agarrarse

Moyá y Héctor Moreno son suficientes para presentar una Real distinta, con nuevos bríos. Paso a la Real 2018/19

ÁLVARO VICENTE

Confieso que hace tiempo que no me llega la camisa al cuello con esta Real. De ahí que la actuación de ayer suponga una inyección de confianza. Ver que los nuestros son capaces de defenderse con parecida solvencia, con nueva ambición, con ganas de tener el balón y de jugarlo, solo puede ser positivo. La Real sufrió a veces en las transiciones rápidas, pero en general supo controlar el partido y mover el cuero con criterio. Una de las claves hay que buscarla en el hecho de que los realistas jugaron más juntos que de costumbre. No se precipitaron y sobre todo no se rompieron por el eje. Ni sé las veces que hemos escrito que un equipo se construye de atrás a adelante y desde un eje consolidado. Uno de los problemas de la Real esta temporada ha sido ese, que su eje ha bailado, se ha roto, y ha sido imposible ser un equipo sólido. Las causas las vemos todos: Rulli no ha estado a la altura; todavía hoy seguimos sin saber cuál es la pareja de centrales; sí sabemos que Illarramendi es capital en el centro del campo pero que no puede con todo y arriba Willian José tampoco ha podido ser el mismo de la pasada temporada.

Así que después del partido de ayer, visto el comportamiento del grupo, las caras nuevas presentadas por la Real y la situación clasificatoria, doy por inaugurado el proyecto 2018/19. Una Real en la que Moyá será el portero que para los balones que van dentro y ofrece seguridad a sus compañeros. En el centro de la defensa lo normal es que Héctor Moreno y Llorente sean los titulares; Illarramendi, Zubeldia y Zurutuza (más uno o dos recambios de garantías) ocuparán el centro el campo, y arriba, salvo sorpresa mayúscula, Willian José será el delantero centro. Parece una sólida columna vertebral desde la que crecer, ¿no?

Si además los laterales se suman al ataque con cabeza, como ayer, todo será más fácil. Porque Odriozola se prodigó menos de lo que acostumbra (y gracias), y De la Bella, todo lo contrario, más de lo que nos tiene habituados (y gracias), así que el equilibrio también llegó por fuera, con Illarra y Zubeldia atentos a cerrar las bandas en apoyo de sus compañeros. Y entre líneas pudimos disfrutar de fútbol. No sé si del bueno pero al menos siempre con intención porque jugadores como Oyarzabal o Canales se asociaron bien. Los dos siempre estuvieron colocados y ayudaron a sus compañeros en todas las zonas del campo. Hacía mucho tiempo que no veíamos a la Real jugar con tanta paciencia y con tanta disciplina hasta encontrar espacios en lugares donde el adversario se empeñaba en esconderlos. Quizás sea mucho decir, no lo sé, quizás me estoy llevando por las caras nuevas de la Real, pero es que a la velocidad a la que avanza el fútbol y después de la temporada que llevamos, con partidos cortados por un mismo patrón, pocas veces con final feliz, un poco de frescura es quizás lo que estábamos esperando. Por cierto, va a ser verdad que los porteros dan puntos.

Noticias relacionadas

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos