Real Sociedad

Fiordos noruegos con colorido txuri-urdin

Unos 400 realzales se dejaron sentir durante la jornada por las calles de Trondheim

Miguel González
MIGUEL GONZÁLEZ

Pocos viajes ha tenido la Real Sociedad más al Norte que éste. En su larga historia de más de cuatro décadas por Europa solo en una ocasión, en la campaña 82/83, tuvo un destino más septentrional. Fue Islandia, donde visitó al Vikingur de Reykjavik. Pero da igual donde vaya, porque nunca está sola. Trondheim fue testigo de ello, con cerca de cuatrocientos aficionados que se dejaron sentir tanto por las calles de la ciudad como en el mismo estadio.

Desde que sonó bien temprano el despertador, fue inevitable abstraerse del partido. Es lo que tiene estar alojado en el mismo campo, en el Scandic Lerkendal, y que desde el restaurante donde se sirve el desayuno se contemple una panorámica increíble del estadio. Si encima la camarera que te atiende es futbolera, el balón está presente junto al salmón, el croissant y el café con leche en la primera comida del día. Se llama Andrea, es brasileña de Porto Alegre, y según dice fue vecina de Ronaldinho. «El que destacaba era su hermano mayor, Roberto de Assis, pero el que llegó fue el pequeño». Lleva unos años viviendo en Noruega y le da tiempo para contar que el Rosenborg acaba de cumplir 100 años y que los aficionados locales no son nada pasionales, algo que comprobamos horas más tarde.

Con las baterías cargadas salimos a la calle bien pertrechados, aunque no hace mucho frío ysobra todo. Tras remontar el río Nidelva, en el puente de Gamle Bybro nos topamos con el primer contingente de aficionados. Son un grupo de Viajes Halcón, al que acompañan Mónica Inciarte y Amaia Graña, de esta agencia, y que disfruta del inicio de un tour de dos horas y media que les enseñará los rincones más atractivos de la ciudad. Se alojan en el Confort Park y podemos saludar a los miembros de la Peña Musti de Zumarraga Jesús Mari Biain, Juan Mari Aldanondo, Javier Segura y Bittor Ansorena, que repiten después del viaje de San Petersburgo. A unos metros conocemos a una familia de Urretxu compuesta por los hermanos Iker y José Ángel Alemán, Sara Bravo y Belén Moreno. Cuando preguntamos cómo surgió el viaje señalan con el dedo: «Ellos son los culpables». Se refieren a Félix Alemán -precisa que es de Zumarraga- y Gurutze Domínguez, los aitas. «Nos dijeron que se ocupaban de todo y nos faltó tiempo para apuntarnos», dice Iker. No muy lejos andan Nekane Amunarriz, Gonzalo y Juan Carlos Acha y Mariluz Dopazo.

No quedó rincón en el que no apareciese un aficionado ataviado de blanquiazul

Algo parecido sucedió con la familia donostiarra Gómez, que juntó a tres generaciones en este desplazamiento: el abuelo José Manuel, que cumplió 80 años el día 2 y lucía una camiseta realista con ese dorsal y el nombre de ‘Pepe’; su hijo Javier, de 52; y la nieta Marta, de 17, estudiante de Jesuitas y que gracias a sus buenas notas había podido formar parte de la expedición. También de la capital nos encontramos a los hermanos Javier y Ujué González, que volaron desde Copenhague con los seis árbitros del partido -«no pararon de ver jugadas en el ordenador y comentarlas entre ellos»-, y con una pareja de El Antiguo: Iñaki Apaolaza y Sorkunde Aramendia.

Dejamos el barrio de Baklandet, atravesamos el puente y junto a la Catedral de Nidaros saludamos a los federativos Patxi Gabilondo y Ramón Azkarate, que dan una vuelta junto a Andrés Gabilondo, exdirectivo del Elgoibar y buen amigo de Jagoba Arrasate, y su hijo Iñaki Gabilondo. Junto al río Nidelva, pero en la orilla contraria, vemos a los donostiarras Mikel Arzallus y María Marco buscando el lugar ideal para inmortalizar esa imagen con los viejos muelles de la ciudad al fondo. Mikel es tío de Álvaro Odriozola y está encantado con la irrupción del lateral.

Se hace imposible dar un paso sin encontrarse con un blanquiazul en el camino. En el barrio de Solsiden, donde se halla el hotel de la Real, ha alquilado un apartamento la cuadrilla irunesa compuesta por Iraitz Vázquez, Jokin Etxeberria y Antton Etxebarria, grandes seguidores también del Bidasoa. No faltan por ahí los seis agraciados con el viaje gratis gracias a la iniciativa del club con el programa ‘Realzale Incondicional’, que fueron los beasaindarras Iñaki y Koldo Huici, las donostiarras Pilar Pérez y Patricia Rodríguez, e Ibai Makazaga y Maitane Etxaniz, de Orio.

Pero no todo han sido viajes cómodos. Eneko Arias, de Zarautz, y Jonathan López, ambos de Goazen Erreala, tuvieron que pasar la noche tirados en la terminal de Oslo porque su vuelo fue cancelado por la nieve. «Salí a las 9.00 del miércoles de casa y he llegado a las 12.00 del jueves a Trondheim. 27 horas he tardado». ¡Esto es afición!

Encuentro de Aperribay con el Erasmus donostiarra

El de este jueves fue una día «especial» para Javier Felipe, el estudiante donostiarra y abonado de la Real que está cursando su último año de carrera en Trondheim. «Si me llegan a decir hace unos meses cuando aterrice en esta ciudad que iba a ver tantas camisetas de la Real por sus calles hubiera pensado que era una broma», reflexionaba. Felipe salió a primera hora de su residencia universitaria para vivir el ambiente que se respiraba en la ciudad. Ataviado con la camiseta txuri-urdin, más de un aficionado le reconoció tras el reportaje publicado en este periódico esta semana en el que relataba cómo es Trondheim y el estadio del Rosenborg. Y también tuvo oportunidad de charlar unos minutos con el presidente Jokin Aperribay y el consejero Mikel Ubarrechena en el paseo matutino que dieron estos antes del almuerzo. Este estudiante, como no podía ser de otra forma, estuvo en la grada del campo de fútbol.

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