Abriendo puertas

AINTZANE ENCINAS

Bate la tarde su vuelo de luz y Anoeta se levanta ante la significancia. El rumbo de un sueño, la ruta prometida a la tierra. El estadio se viste de color, de música, de niñas y niños, jóvenes y mayores preparados para latir, respirar y divertirse.

Emoción y sonrisas fijadas por la novedad, nervios desconocidos. Reuniones en círculo que dejan sentir manos temblorosas, gritos inexpertos. El cumplimiento de una ley que se nos antoja natural, la propia vida, la emoción e incluso el arrebato.

Una ventana para otros ojos, luz y calor que recuerdan algo, destellos de ilusión que responden a un manantial donde brota nuestra fuente. Frente a mí, frente a ti, frente a miles de personas, los planos de un tributo único. El intento de que las líneas de sombra sean perfectas para un proyecto trazado en tu cabeza durante años. El equipo femenino, en Anoeta.

Un paso adelante, un dibujo a mano alzada, una victoria y más de una celebración. El resumen de un día inolvidable y el triunfo que supone el reconocimiento a una labor. Ramajo, Quiñones, Gaste, Nahikari... 20 jugadoras serán las privilegiadas de este estreno en el estadio, dirigidas por Gonzalo Arconada. Pero unos cuantos técnicos más, con sus consignas, y decenas de jugadoras con sus goles, y miles de aficionados, con sus aplausos, han ido poniendo su granito de arena para que el sueño se haga realidad...

Abre bien los párpados y deja que nuevos colores te cieguen. El domingo a las 16.00, en Anoeta. El último partido de liga, el derbi. Vamos a llenar de fantasía el campo de nuestros colores. Que tú, hija, hermana, amiga, mujer, sepas que ese, ese también es tu lugar. Vamos a romper los números de asistencia. Sigamos creando ilusiones.

Las niñas ahora ya no solo pueden soñar con jugar en la Real, sino también con hacerlo en Anoeta.

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